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Mensaje en una botella

Esa prima llamada Riesgo

Junio 14, 2012

Tengo una prima llamada Riesgo que me tiene de los nervios. Nunca he sabido tanto de Economía. O, mejor dicho, nunca he creído saber tanto de Economía. Aunque no tenga ni puñetera idea. A la fuerza ahorcan. Y la prima de riesgo se ha convertido ya en esa soga que cada día aprieta más tu cuello haciéndote creer que ya estás en el patíbulo. Soy el mismo que hace unos días lanzaba un mensaje en una botella proclamando que volverán los buenos tiempos. Sigo pensándolo, aunque ahora vea ese día más lejano.

Mi prima Riesgo es una prima común a todos los españoles. Es un entrañable familiar (una prima siempre lo es), pero tiene más peligro que Rambo en un concurso de tiro al plato. Corremos peligro de que aquí no quede ni el apuntador. La prima de riesgo desayuna a nuestra costa cada mañana porque nos chupa la energía sistemáticamente, sabedora de que nos tiene de los nervios.

500 siempre ha sido un número redondo. Hasta que llegó ella, la prima que ha emparentado con todos nosotros, que se ha apoderado de nuestros escasos minutos de alegría  que ha convertido el 500 en el nuevo 666 de nuestra era. Cuando la prima supera los 500, échate a temblar y prepárate para la visita de esos Hombres de negro que ni regalan gafas de sol oscuras ni te sacan por la tele.

Más lista que el hambre 
 

Nunca pensé que una prima acabara causándome tantos problemas. Tal vez usted comparte mi pensamiento cuando cada mañana asoma la cabeza por encima de las sábanas y, segundos después, se plantea volver a esconderse detrás de ella por miedo a una nueva subida de la maldita prima de riesgo. ¿Para qué salir  la superficie si lo que hay en la superficie es peor que lo que puedes encontrar bajo tierra?

Empecé  a oír hablar de ella hace un año. ¡Cómo pasa el tiempo! Un año juntos y ya estoy deseando perderla de vista. Lo malo es que no tengo forma de quitármela de encima. He intentado varios trucos, pero no cuela. Esta prima es más lista que el hambre. Menuda es ella. Yo creo que no me la quito de encima ni loco. Ella no era así cuando nos conocimos. ¡Cuánto puede cambiar una prima en sólo un año!

¿Será posible que mi prima Riesgo sea capaz de amargarme todos los días? ¿Tanto miedo es capaz de meterme en el cuerpo? ¿Temo por un daño inminente del que no podré escapar? La Real Academia de la Lengua define riesgo como “proximidad de un daño”. O sea, que el daño se ve venir y está al llegar. Yo que siempre he presumido de ser de Letras Puras. Y ahora mi vida es una pura letra que debo pagar siguiendo el dictado de una prima. Se me está quedando el rostro como el del hermano de la prima. Se me está quedando cara de primo.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero