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Atando cabos

Es la educación, estúpido

Septiembre 14, 2011

Andaba el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba buscando una salida al diseño de su campaña electoral. Buscó primero la idea fuerza de la “recuperación económica”. El repetir continuamente “estamos en dificultades, lo hemos pasado muy mal”, pero a partir de ahora todo serán buenas noticias. De hecho, desde Ferraz confiaban sobre todo en la evolución de los datos del paro. Fueron algo mejores en agosto y serán algo mejores también en septiembre y octubre. Pero todo eso estaba basado en las previsiones del propio Gobierno. Previsiones, como tantas otras, que en menos de una semana se han ido al traste. La situación de la deuda, la crisis europea con Grecia y el fallo en el cálculo obligaban al equipo de Rubalcaba el replantear todo. Los datos de paro no han sido en agosto tan buenos, ni lo serán en septiembre. Por eso, la economía, tal y como apunta además la evolución de la deuda, mejor no tocarla demasiado.

Segundo intento de estrategia: El 15 M. Desde el equipo de campaña del candidato socialista insistía en que existía un caldo de cultivo estupendo. Una bolsa de votos entre los indignados que había que explotar. Rubalcaba cazó la idea al vuelo. Y se puso manos a la obra. Comenzó el acercamiento a los postulados de los manifestantes y los continuos guiños a sus reivindicaciones. Mayor trasparencia, mayor participación, la posibilidad de estudiar las listas abiertas, y el intento, incluso, de proponer en el programa electoral la posibilidad de preguntar a los ciudadanos mediante referéndum aquellas cuestiones de relevancia política. Pero esta estrategia también le duró muy poco al candidato. En menos de 48 horas Rodriguez Zapatero se encargó de ponerle los pies en la tierra. El Presidente del Gobierno pacto directamente con Mariano Rajoy nada menos que una reforma constitucional para que fuera aprobada en el Parlamento sin necesidad de convocar una consulta a los ciudadanos. Decisión que tomó y pacto Zapatero sin informar en ese momento a Rubalcaba. Las exigencias de Bruselas y Berlín así lo exigían. Era necesaria una repuesta inmediata a pesar del coste electoral entre los votantes socialistas. Alfredo Pérez Rubalcaba que no creía en la medida. Que incluso manifestó que él “hubiera hecho todo de otra manera”, no tuvo más remedio que tragar con lo que dijo Zapatero y convencer a los suyos de las bondades de la medida. En ese momento, la segunda de sus estrategias de campaña quedaba totalmente fulminada. Desde entonces, se acabaron los guiños al 15M. Desde entonces se aparcaron las propuestas de acercamiento a los indignados, de petición de mayor numero de consultas populares sobre temas que preocupan a la gente.

Y de repente apareció la percha del “bienestar social”

Por obra, gracia y oportunidad de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y la medida argumentada de aumentar las horas lectivas de trabajo del profesorado. Da igual los datos. No se presta demasiada atención a los argumentos de ahorro y mejora de la calidad de la enseñanza. No importa demasiado que, según datos oficiales, la Comunidad de Madrid es la comunidad autónoma que mayor porcentaje de presupuesto invierte por alumno. Aquí hay un filón que algunos ya han definido como la “socialdemagogia”. Es la oportunidad de rediseñar la campaña electoral socialista. El mensaje es sencillo y lo escucharemos repetido durante la contienda electoral: “el PP, con la excusa de la crisis económica, se quiere cargar la educación pública, la sanidad pública y el estado de bienestar”. Son palabras de uno de los asesores de campaña de Rubalacaba. Es la adaptación burda de aquella frase que utilizó, James Carville, el asesor de Bill Cliton en la campaña a las presidenciales de EEUU: “Es la Economía, estúpido”. En esta ocasión la Economía mejor no tocarla. Ahora lo que vende es la Educación. Es la Educación, estúpido…Y pronto, será la sanidad.


Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio