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Otras opiniones

¡Es la Constitución, Ariza, la Constitución!

Junio 27, 2010

El desastre Zapatero para los intereses generales tiene, sin embargo, algunos beneficiados. Julio Ariza, el navarrico de Intereconomía -¡cambia al menos de nombre, coño, que parece una obra corporativa del Opus Dei!-, es uno de ellos. Esa estultez del presidente ha conseguido unir a lo más radical de la derecha radicalizada (¡cómo añoro la UCD!), alimentada con Garcías Serranos de todo pelaje y condición, MarioCondes condenados por llevárselo, Angladasxenófobos inexportables, anti sistema poco glamurosos, intransigentes religiosos en plan burka, Migueles Duranes enriquecidos todos sabemos como, declanesganleys cíescos(Langley), todos ellos adobados en un envoltorio rancio y manipulador que no durará mucho si es que no queremos volver a los surcos de 1936.

Más que respeto infunden miedo. ¡Haced lo que ellos dicen pero no hagáis lo que ellos hacen! Y, cuidado, en cuanto te cruzas en su camino te abren una checa para ti solito.

Constitución, Ariza, Constitución

La defensa legítima de las propias ideas tienen un marco y un coto: la Constitución. Ya sé que, al menos por lo religioso, a Julio Ariza nunca le gustó mucho el texto del 78. Pero navarrico, amigo, atiende un momento: sin Constitución todo es barbarie, vacio, cataclismo, abuso, dictadura, ausencia de libertades, abismo y caverna. Sin Constitución, Ariza, tú no podrías colgar todos los días de una pica a tus enemigos ideológicos, económicos, mediáticos, culturales o religiosos. Ni insultar y amedrentar desde los mismos. Ni llamar a los inversores publicitarios en el plan que lo haces. No podrías hacer todo eso, y al mismo tiempo transitar tranquilamente con tu moto por la Castellana  gracias a la bendición del Papa Woytila que te preside desde un lugar público.¿Se ha visto alguna vez semejante espectáculo? Si no eres capaz de cambiar tu casa, ¿cómo demonio quieres cambiar a España?

Las palabras mueven, Ariza, el ejemplo arrastra.

La Constitución, Ariza, que permite a tu chico García Serrano llamar “zorra puerca” a una mujer y a tu infiltrado preferido, Horcajo, “cabrón” al presidente del Gobierno. ¡Y no pasa nada! Así, por corto y por derecho, “cabrón” a Zapatero que con todos sus desastres el pueblo le eligió como su dirigente. ¡Sí, sí, cabrón!

¿Resistiría este ejercicio de libertad de expresión sin la Constitución? ¿Podrías acreditar a este sujeto en Westminster o en la Casa Blanca sin sonrojarte?

Tras Zapatero, Constitución

La gente de mi generación, Ariza, que debería ser la tuya, sólo tenemos un haber en nuestras vidas: la Constitución. No se puede entender nuestro peregrinaje como ciudadanos libres sin ese texto al que tú combates con ferocidad talibana día sí y día también. Incluso grandes inversores publicitarios han recibido ya un toque respecto a que te has colocado fuera del sistema.

¿Sabes por qué? Sencillo Ariza, a mi no me das ningún miedo, con Cubero u ojos de liebre ahorcada.  Porque es el gran pacto cívico, abierto, democrático, avanzado para superar todo eso de antaño que tu rememoras a diario en tus medios.

Tú me dijiste hace doce meses que tu objetivo era agrupar al “tradicionalismo” religioso alrededor de tu maná ideológico. Me parece legítimo, la derecha existe, también la derecha extrema, pero no dilapidando a cuantas mujeres adúlteras cree uno vislumbrar en el descansillo y sólo son supervivientes.

Sin Constitución, Ariza, esa a la que tu ciscas grandiosamente con ocasión y sin ella (es probable que sin darte cuenta porque lo tuyos bebéis a diario la verdad revelada), durarías menos que la ética de tu chica preferida (Cubero, of course) en el Tribunal de la Inquisición. Sin Constitución Ariza, no podrías ni conseguir que una entidad financiera te compre ejemplares a mansalva (que incluyes como ventas en kiosco), ni que el gran Martínez Perán vaya por los despachos vendiendo burras ciegas y con el cazo puesto.

Sólo tenemos, tienes Ariza la Constitución. ¡No la asesines, coño!

Liquida, si puedes a Zapatero, De la Vega (¡ojo porque te van a volar los sesos!…judicialmente hablando, naturalmente), Geli, Chaves, Rubalcaba, Cospedal y todo el rojerío que crees anida en el PP, pero no dispares por precio contra los supremos intereses del pueblo español que es la convivencia o lo que es lo mismo la Constitución.

¡Quizá el primer sacado con los pies por delante fueras tú!

 

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es