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El mayordomo

¿Es elegante el caballero español?

Noviembre 21, 2010

El caballero medio español no es elegante, es uniformado, triste, no tiene ni gusto ni estilo y además apenas presta atención a su atuendo


Pocos pueblos occidentales existirán, que como el español, sus ciudadanos vistan de manera más parecida. La uniformidad del caballero español llega francamente a preocupar cuando ésta se aprecia no solo cuando viste de corbata sino también cuando lo hace de sport. 

Preocupante uniformidad 

De tener oportunidad y ver las entradas en hora punta a las áreas financieras de las grandes ciudades españolas, se podrá observar como los caballeros, tal clones, visten, si no de manera semejante, sí de forma muy parecida. Resulta francamente difícil hoy en día encontrar señores que se decanten por trajes de colores alejados de los clásicos azules marinos y los grises marengos. 

Todavía en verano se puede avistar algún caballero con traje de color albero aunque si nos atenemos a las telas más vendidas este último año en las principales sastrerías del país, todo parece indicar que hasta este clásico tan español terminará desapareciendo en no muchos años. 

Hoy resulta casi imposible encontrar caballeros españoles que vistan, por ejemplo, un Príncipe de Gales, un traje cruzado o algo tan elegante y sencillo como un traje de tres piezas. Y el motivo no parece ser otro que vestir cualquiera de estas tres opciones, supondría salirse de lo establecido por la mayoría y ser objeto de las miradas, y no precisamente bien intencionadas, del resto de caballeros. 

Desconocimiento total en la elección del calzado 

De atenernos a la máxima de que la elegancia empieza por el calzado, parece no haber atisbo de duda de que el caballero español ni es elegante ni parece que lo vaya a ser en algún tiempo. 

Su absurda obsesión, o quizá desconocimiento, de vestir mocasines con traje lo aleja de toda elegancia posible. Una vez más e independientemente de lo que establezcan los rankings de hombres más elegantes, nunca un caballero puede aparecer en una lista donde la palabra elegancia esté presente si acompaña a su traje de castellanos; se trate de SAR el Príncipe de Asturias o del mismísimo D. Emilio Botín

Escasa atención a los detalles 

Un complemento tan sencillo, elegante y obligatorio como es un pañuelo de bolsillo parece tener prohibido descansar en el bolsillo de la solapa del caballero español. Independientemente de que las chaquetas de caballero se confeccionaron con dicho bolsillo para en él exhibir un pañuelo, el caballero español lo sigue considerando como algo del pasado o sencillamente como un complemento carente de sentido. 

El caballero medio español no es elegante; es uniformado, triste, no tiene gusto ni estilo y además apenas presta atención a su atuendo. Todavía sigue siendo frecuente la típica imagen donde un caballero es acompañado por su esposa y es ésta la que decide sobre el color de su traje, la camisa que lo acompaña o incluso sobre algo tan personal como su corbata. 

Si bien esta situación se está revirtiendo poco a poco todavía queda un largo camino que recorrer para estar a la altura de caballeros como los italianos. Mientras el caballero español busca pasar lo más desapercibido posible, el italiano odia la uniformidad y quiere diferenciarse por su atuendo sobre el resto de sus amigos y sus compañeros de trabajo. Se viste para ser visto y no le importa llamar la atención. Si ha tenido que hacer un importante desembolso económico en sus zapatos, su traje o su camisa, quiere que la gente lo sepa y viste para no dejar lugar a dudas sobre ello. 

Caballero español y estilo: dos palabras cada día más alejadas 

En España la palabra estilo apenas existe. Es posible encontrar, en ciertos ambientes y lugares, caballeros francamente elegantes pero, sin embargo, hacer lo propio con señores con estilo se antoja como una tarea cuanto menos ardua y difícil. 

Vestir con un mínimo de estilo en España es un acto casi temerario que puede pasar factura. Mientras en Italia a los caballeros no les importa reconocer el buen gusto de sus compatriotas, en España el salirse de unas normas preestablecidas colocará a ese osado caballero en la diana de las críticas de la gran masa uniformada. 

En España son pocas las listas de caballeros más elegantes que se atrevan a dejar fuera de ellas a SAR el Príncipe de Asturias y sin embargo no son pocos los medios que junto al gran público se ceban en descalificar la manera de vestir de quien fue su cuñado D. Jaime de Marichalar

Hay países como los de la vertiente mediterránea donde el sol y la gran luminosidad deberían reflejarse en el atuendo del caballero en forma de alegría y color. Seguramente un traje claro Príncipe de Gales en Dinamarca pueda resultar algo chocante. Sin embargo, en un país como España, donde estos trajes no son para nada desconocidos, su vestimenta debería estar más extendida y también, por supuesto, más aceptada. 

Y qué decir de cuando se viste de sport… 

Si este es el escenario al que no toca más remedio que enfrentarse en España a la hora de vestir de traje, no resulta más halagador el que se presenta cuando hay que hacerlo de sport. 

Si ya de por sí el caballero medio español carece de elegancia y estilo vistiendo de traje la cosa toma un cariz preocupante cuando cambia éste por unos pantalones y zapatos de sport. En cuestión de minutos la elección de unos zapatos marrones claros con suela de goma y unos chinos americanos terminan de despejar la duda sobre la elegancia del caballero medio español. 

Para que un caballero pueda ser considerado como elegante lo debe ser tanto de traje como de sport. De nada sirve vestir decentemente con traje si no se hace lo propio de sport. 

Siempre mantendré que resulta infinitamente más difícil vestir elegantemente de sport que de traje. Una vez se han retirado los asesores de imagen a su casa y esos trajes perfectamente cortados por algún reputado sastre descansan ya en el armario, es cuando el caballero se enfrenta a solas con su armario y de su elección y resultado dependerá que se le pueda calificar como elegante. Desgraciadamente esas elecciones demuestran que hasta los “elegantes oficiales” sucumben en el mar de la vulgaridad y tienen que esperar a que vuelva a salir el sol para enfundarse nuevamente su traje. 

En definitiva, y por más que nos pese, el caballero medio español ni es elegante ni es estiloso; y no lo es ni con traje ni de sport. 

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com