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¡Qué fuerte!

Errejón, nuevo miembro de la “casta”

Noviembre 21, 2014

Acaban prácticamente de empezar, atisban en el horizonte aires de grandeza y poder, van definiendo poco a poco programa, perfiles de componentes y acción política, sus caras van adquiriendo ese aire de superioridad que mira ya por encima del hombro a los que no son de su especie y en sus bocas asoma esa mueca por la que medio se escapa e intuye una risita de venganza o yo no se qué como diciéndole al mundo: "aquí estamos, hemos llegado de la nada y vamos a por todas. Temblad".

Hay que reconocer que han batido récords en presencia, en logros y en ilusión. Ningún otro partido llegó tan pronto a los ciudadanos y tan rápido a la mayor estimación de voto en este país como lo han hecho ellos. Sólo ellos lo han conseguido en un tiempo récord. Tampoco nunca los componentes de un partido político tuvieron tanto apoyo de los medios de comunicación ni le hicieron jamás las campañas gratuitas como se las están haciendo a ellos. Afortunados son, ya que diariamente el líder y sus secuaces están en dos de las cuatro cadenas privadas de televisión más importantes del país. Además, su presencia se reclama cada vez más, ya que esta demostrado que, allá donde va el líder, la audiencia sube como la espuma.

Ya todos somos “casta

Tanto es así que hasta la pareja del líder, de otro partido político pero de la misma cuerda, ha surgido de la nada y ya está aprovechando su tirón como "novia de" para aparecer en tertulias y medios de comunicación, cosa que parece ofenderla bastante, me refiero a que se la tache como "novia de", cuando lo que tenía que estar es agradecida ya que no ha llegado dónde está por otro motivo. ¿Quién es el responsable de todo esto? Desde luego que ellos no, sino los medios de comunicación y el resto de partidos que se lo han puesto en bandeja.

Pero cuando están casi en la cima, cuando están a punto de acariciar el cielo con la yema de los dedos, de repente se produce la hecatombe y, "zas", la cagan y se convierten en esa "casta" que tanto han criticado, maldecido y resulta que son como los demás, como el resto de políticos que chupan del bote, se aprovechan y pillan lo que pueden de donde pueden. Ahora, esa cara con gesto de superioridad se torna en colorada con atisbos de nerviosismo. Esa cara de niño bueno, de no haber roto un plato en su vida, se transforma en caradura y se le borra esa risilla que asomaba en las tertulias mientras criticaba y denunciaba la corrupción de los otros, mientras él ocultaba tras sus gafas de empollón, un trabajo concedido por favoritismo y a dedo del que ha cobrado un buen sueldo con dinero público por ocho horas al día y al que no ha dedicado ni una. Vamos, que se lo ha estado llevando crudo y calentito. Vergonzoso que critiquen lo que ellos también hacen, chupar del bote. ¿Quién es "casta"? Pues va a resultar que ahora ya todos somos "casta".