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Mi Tribuna

Éramos pocos y parió Irene Lozano

Octubre 19, 2015
irene lozano

Políticamente hablando, si éramos pocos parió Irene Lozano. O la parió el Partido Socialista, que ha ejercido de padre y madre para darle cobijo como si fuera el hijo que regresa al hogar tras una adolescencia rebelde. Tristemente, estamos acostumbrados a episodios de trasfuguismo e incluso de transformación que los afectados camuflan semánticamente con la palabra “evolución”, pero el caso de Lozano tiene diferentes matices para analizar, entre todo lo mucho que se ha contado, para intentar encontrar una explicación que convenza, especialmente, a los votantes del PSOE.

Porque esta es la esencia del movimiento de Pedro Sánchez. Como si fuera un presidente de fútbol, acude al límite del mercado de fichajes para dar un golpe de efecto en sus filas. De efecto o de gracia, porque esta incorporación no ha sido precisamente por aclamación. Más bien lo contrario.

El pasado de Irene Lozano

No es necesario acudir a las hemerotecas para repasar el pasado de Irene Lozano en UPyD. Llamada a liderar la regeneración del partido magenta tras el apagón de Rosa Díez, perdió el pulso con Andrés Herzog y también el interés por seguir ligado a unas siglas desde las que hizo bandera contra el bipartidismo. Las primarias le retiraron del primer plano, pero Sánchez ha decidido situarle cerca de su núcleo de influencia contraviniendo muchas normas no escritas, pero sobre todo mancillando la historia más reciente cuando las alusiones eran concluyentes hacia lo que ella calificaba como un “partido viejo”.

Si esta es la imaginación del PSOE y su capacidad de proponer nuevas alternativas ante el reto de las elecciones, no me extraña que el desencanto se haya apoderado de buena parte de su militancia. No se discute la posible valía de Irene Lozano sino su trayectoria hacia un viaje a ninguna parte para una persona que pretendía romper la dinámica clasista de donde ahora se refugia, amparada por la garantía de un puesto de salida en la lista socialista por Madrid. Porque todavía no hemos escuchado nada al respecto de eso, de la propuesta garantista que ha manejado Lozano para seguir vinculada al rédito económico que le supone continuar viviendo a costa del presupuesto del Congreso de los Diputados.

¿Cómo repercutirá en UPyD?

Estoy despistado sobre la repercusión que este movimiento puede tener en la propia UPyD, seriamente tocada desde que decidió suicidarse políticamente al no aceptar la mano tendida de Ciudadanos. En su momento, Rosa Díez giró desde el PSOE para crear una nueva ilusión con un partido que llenó de aire fresco el arco político español. Pero el aire se contaminó de las manías de otros y ahora UPyD está en la orilla como el náufrago que busca el último aliento. Lo que sí tengo claro es el rédito que repercutirá en Ciudadanos porque, a su evidente emergencia, suma la prudencia de no hacer nada que altere la buena sintonía hacia todo lo que rodea a Albert Rivera; es cuestión de una estrategia simplista de no arriesgar en estos dos meses que los naranjas contemplan como ideales para seguir sumando y convertirse en la verdadera llave con capacidad para girar a derecha o izquierda y abrir la puerta de la gobernabilidad con un protagonismo indiscutible.

Al PP esto de Lozano solo le ha servido para arrancar alguna frase en forma de dardo envenenado. Poco más en un partido que parece anclado en su mensaje sobre la recuperación económica, que será un hecho, pero no el único argumento que ofrecer a un electorado ávido de cambios, caras renovadas y poco temeroso a los nuevos tiempos políticos como ya quedó patente en las últimas elecciones municipales y autonómicas.

Irene Lozano dice que su ingreso en el PSOE evidencia que están cambiando las cosas en un partido al que antes azotaba con bravura. Lo que no cambia es la idea de seguir chupando del bote de la política aunque sea difícil encajar la incoherencia. Total, dentro de un tiempo, nadie se acordará del pasado de Lozano en esa costumbre de los políticos de borrar lo que no interesa recordar. Solo se acordarán aquellos fieles militantes socialistas que repiten y repiten eso de “no entiendo nada”.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68