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No me moverán

Energía cara: ¿Las eléctricas somos todos? Que paguen

Abril 2, 2012

Entre las paradojas de la primera década española del siglo XXI la burbuja inmobiliaria no fue la única. La burbuja energética y, concretamente, la eléctrica fue tan grave o más. La burbuja inmobiliaria desquició: Banca, promotores y compradores. La energética puede desquiciar, aún más si cabe, las cuentas públicas y de particulares. Las compañías eléctricas tienen también que pagar. En su pecado de inconsciencia está su penitencia.

Ideado por los Gobiernos de Aznar y continuado por los de Rodríguez Zapatero,el precio de la electricidad se mantuvo artificialmente bajo desde 1997, inferior a su coste de producción y distribución. Las empresas eléctricas anotan cómo ingresos diferidos la diferencia entre lo que cobran y un precio hipotético teniendo en cuenta esos costes.

Un globo llamado déficit de tarifa
Esas cantidades, llamadas déficit de tarifa, fueron aumentando hasta los 24.000 millones de euros ¿Quién debe esta enorme cifra? La sociedad a las compañías eléctricas. Éstas sólo pueden cobrarla a través de transferencias de las Administraciones Públicas o aumentando el precio que pagan los consumidores. Eso, o que las eléctricas condonen parte de la deuda. Tres sistemas que va a utilizar el Gobierno

A ello se enfrenta el Gobierno Rajoy y, en concreto, el ministro de industria Sr. Soria. Por eso el 30 de Marzo, junto con los Presupuestos del Estado, se aprobaron subidas sustanciales en los recibos eléctricos (7% para la electricidad y el 5% para el gas); es decir, a pagar consumidores, compañías y administraciones, aunque estas sólo asumen una pequeña parte dada la situación de las Haciendas Públicas.

¿Por qué se ha llegado a esta situación?

El propósito inicial del sistema era evitar las tensiones inflacionistas que una subida de la energía producen. Un aumento de su precio se traslada a toda la industria, a sus productos y a los servicios, además de subir el recibo de los particulares. Todo inflacionista.

Había que cumplir con las condiciones de inflación para entrar en el Euro. Los Gobiernos encontraron esta fórmula ingeniosa, pero que tenía que haber sido controlada enseguida. Luego hicieron oídos sordos al crecimiento de ese déficit de tarifa. En realidad, ha sido tirar la pelota hacia adelante, esperando un milagro.

Ahora, la situación se agrava. La recesión tira a la baja los precios de la subasta de energía y, si no se ataja, el déficit de tarifa corre el riesgo de dispararse aún más. De hecho, el gas, que tenía poco déficit, amenaza con crecer de manera alarmante también. 
 
Los culpables

Los Gobiernos anteriores. No haber asumido el coste real de la energía es un error, Subvencionar excesivamente, y sin plazo, las renovables, también. ¿Por qué las propias compañías eléctricas, conscientes del peligro, no ayudaron a resolverlo? No propusieron ningún sistema para digerir esa deuda. O, si lo hicieron, no fueron capaces de convencer al Gobierno.

Por eso, ahora no pueden quejarse. Les toca pagar parte de esa deuda, como a todos los consumidores. Hacienda somos todos, dice el eslogan. Pues bien: las eléctricas somos todos, sus accionistas y sus altos directivos también. Que paguen.

José Ramón Pin. Profesor del IESE. Titular de la Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública.