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Mi Tribuna

Encuestas y la cruda realidad

Junio 6, 2016
unidos podemos

Aunque estemos cansados de encuestas y ambiente preelectoral, no nos va a quedar más remedio que vivir entre mítines, promesas, sondeos y… campaña. No ha empezado oficialmente, pero llevamos desde diciembre sumidos en esta cadena de desesperación continuada gracias a que nuestros políticos no entienden lo que significa mirar realmente de cara a las personas y entender cuáles y dónde están sus verdaderos problemas.

Este reciente fin de semana hemos comprobado como dos elocuentes encuestas ratifican eso que algunos se han empeñado en denominar sorpasso, olvidando que la lengua española tiene suficientes calificativos para expresar un simple adelantamiento de un partido a otro gracias a la confluencia de fuerzas de Podemos e Izquierda Unida. A lo que vamos, esto que han denominado Unidos Podemos se come al PSOE sin remedio dejando la futura gobernabilidad, de nuevo, en manos del día después para ver qué ofrecen pactos y entendimientos obligados entre el bloque de izquierdas y la suma de quién se quiera unir al Partido Popular, con la vitola de ganador insuficiente. Ya saben que algunos van a votar a Unidos Podemos con la nariz tapada o mirando hacia otro lado. Es lo mismo, todo suma.

Discurso fácil y platós

La cruda realidad a la que no llegan estos políticos de discurso fácil y platós la he vivido también este fin de semana y no precisamente leyendo en los diferentes medios los resultados de las encuestas. Sin especificar, porque se reparten por todo el país, estos días ha participado activamente en la Gran Recogida de Alimentos para el verano que organiza la Fundación del Banco de Alimentos. He podido comprobar el trabajo de los voluntarios y, sobre todo, la solidaridad de personas anónimas que contribuyen con sus aportaciones a que miles de necesitados puedan acceder a comida digna. Digo esto porque la anterior campaña de recogida fue en diciembre, coincidiendo con la campaña electoral de las generales; por entonces, aquello estaba lleno de voluntarios políticos ávidos de fotografías y pose, desconocedores en absoluto de la cruda realidad que afecta a muchas personas de toda condición social. La crisis se llevó por delante a muchas familias donde el paro se instaló de manera permanente y, literalmente, en multitud de casas el dinero no llega ni para comer. Esos son, entre otros, los destinatarios de estos alimentos recepcionados y seleccionados de manera altruista por gente dispuesta a colaborar; gente de diferente concepción política pero que ayudan desde la vocación y nunca por el interés como ocurría en diciembre.

Los políticos, a lo suyo

Las grandes cadenas alimenticias colaboran con el Banco de Alimentos, pero los políticos en campaña permanente no entienden estas cosas. Vamos, ni se lo pueden imaginar entre tanta preocupación por lo que pasará con su futuro. Estos días de encuestas también nos ha dejado el retrato desnudo de lo que pretenden aquellos que nos gobiernan al comprobar como políticos en activo, con trabajo y responsabilidades, se acogen a la paga de transición del Senado para seguir engordando su cuenta corriente cobrando más de 8.000 euros. Este ejemplo, al que se puede poner nombre y apellidos, resume la catadura que les define como trincones e insolidarios. Una pena.

Pero no se apuren. Seguiremos estos días entre cifras y letras de precampaña, campaña, actos, mítines y todo lo que les ocurra añadir para decirnos lo que ya sabemos. Al final, será una cuestión de sumar y restar para ver quién acapara más apoyos y consigue alcanzar un pacto imposible hasta ahora. Cuando lo logren, objetivo cumplido… para ellos. Mientras tanto, nadie se acuerda de los que deben acudir a por comida al Banco de Alimentos al tiempo que otros acuden al banco para contar el dinero que acumulan entre cargos duplicados y esa vergüenza de paga de transición.

Félix-Ángel Carreras

@facarreras68