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A renglón seguido

En Misa, y repicando

Marzo 21, 2017
Misa La 2

Sobre la aconfesionalidad del Estado, no tanto sobre la perra Laica, hay mucha tela que cortar, y precisamente ahora está en tela de juicio en los talleres de los costureros de Unidos Podemos la figura de la difusión de la Santa Misa a través de la televisión pública. La formación de UP, encabezada por el ´encoletado´ señor, no el que está “con nosotros”, aboga por deslocalizar el oficio religioso de la cada vez menos pequeña pantalla de “La 2”.

Al diputado Iglesias, que se siente capaz de estar en la misa del Congreso y repicando en las calles, el hábito del apellido no le hace monje, y su actitud podríamos ´bautismarla´ como una suerte de ´misafobia´. Desde los púlpitos de la hiper-ortodoxia católica, practicando un tranquilo y revindicativo ejercicio de misoneísmo, se han cogido un buen rebote, y un efecto de esta índole se ha producido en la red clientelar de los acomodados y postrados, ya sea en casa u hospital, seguidores de los ´encasullados´.

En mi época de infante circulaba de boca en boca la coletilla de ir a misa; es decir: a mis asuntos. Pero desde la creativa reflexión lo reflejó con sus “Malas compañíasJ.M. Serrat, pues, no en balde, nos relataba que “mis amigos son unos atorrantes”…, y que “mi santa madre me lo decía”…

También ha ido a misa la amputación, desde el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, de la sana costumbre, practicada por el cuerpo de veterinarios, de circuncidar los rabos y las orejas de los canes. Y hablando de Santos, no podemos arrinconar la epístola dirigida por el apóstol San Francisco Granados a la hermana de sangre, azul charrán, Aguirre redactada sobre papel verde esperanza.

Las recomendaciones de la O.C.D.E.

Paralelamente, renace, desde su cómoda silla gestatoria, la imagen de la Santa O.C.D.E. con sus raciones de recomendaciones. El menú de adelgazamiento que pretende presentarnos para purificar nuestras desnutridas arcas tributarias, pasa por engordarlas a base de incorporar cierto sobrepeso en algunos capítulos impositivos.

Con frecuencia las poco equilibradas dietas confeccionadas por las orientativas instituciones económicas internacionales acaban por sentarse a la mesa; excepto a la de los comensales de la Última Cena, quienes, por su avanzada edad, se disculpan por su ausencia, ya que no están para más digestiones; y menos de este tipo. El sabroso recetario del que se hace acompañar para vigilar nuestra debilitada salud recaudadora, pasa por elevar los impuestos considerados como “infrautilizados”.

Dentro de la carta nos tropezamos, como entremés, con una jugosa subida del IVA –se verán concernidas las habas, las Evax y las uvas-; de primero, un crujiente ascenso del IBI; y de segundo, un tierno complemento de soufflé –por lo de subida- de los impuestos relacionados con el medio ambiente, lo que podríamos ´acronimizar´ como IMA. Y a los postres, para bajar lo ingerido, un oleoso purgante del ricino de la reducción de la indemnización por despido de los trabajadores indefinidos.

En todo caso, que el Altísimo nos coja bien confesados.

Paco de Domingo