Menú Portada
A renglón seguido

En defensa de nuestros intereses

Marzo 7, 2017
cospedal morenes

El desposado con la primera dama estadounidense no cesa de ver enemigos con forma de fantasma a su alrededor. El último ejemplar en incorporarse a su sábana su antecesor en el Ala Oeste de la Casa Blanca, cada día más deslucida por dentro. El rubio acusa al negro de haber jugado sucio con pinchazos telefónicos en plena campaña en su propia casa (Trump Tower) cuando candidato, una especie de reposición del Nixongate o McCarthy two con Obama a la cabeza de la conspiración.

El combatiente de la quinta avenida, con otros frentes abiertos en su particular batalla contra determinados medios de comunicación, libra esta unilateral contienda a través de la red social Twitter. Convendría recordarle que vigilara a la soldadesca: como a su asesora apodada la “susurradora”. Dado el cargo que ocupa, no estará descalza, y para disipar cualquier género, femenino en este caso, de duda la imagen de Kellyanne Conway sobre el sillón.

Unos murieron con las botas puestas en el frente, y los que no disponen de los dos reglamentarios dedos de cordura, los utilizan para apretar el gatillo contra la urbanidad y el buen gusto, instalando sus “caligas” de salón sobre el asiento del sofá y poniendo en solfa al auditorio del Despacho Oval. ¿Cabe en una cabal imaginación que sobre un reclinatorio se acomodaran las posaderas?

Pero el abuelo batallitas, Donald, no quiere sólo contarlas, pretende ser partícipe a título ilustrativo de actuales y previsibles bélicos desencuentros. Bajo el lema de “Tenemos que empezar a ganar guerras otra vez”, solicita un incremento en el gasto militar de cincuenta y cuatro mil millones de dólares para ir calentando motores… de tierra, mar y aire.

Aquí nuestra Alférez Provisional Cospedal también quiere darle un jugoso empujón económico a la tropa inyectando más combustible en el depósito de su Ministerio, saliendo en defensa de nuestros intereses, como ya hizo su antecesor Morenés, quien también aumentó el presupuesto del gasto militar en medio de las famosas políticas de recortes, que no parecen afectar a las recortadas.

Por determinados pronunciamientos de índole patriótica no cruenta ciertos representantes de la política catalana comparecen ante el T.S. por desatar la guerra civil del proceso de la independencia por su cuenta sin explicar ni medir los poco discutibles riesgos. En este caso por dar el paso de jugar a ser médicos, sin estar colegiados, y abriendo su propia consulta para los más impacientes infectados de enfermizo contagioso soberanismo secesionista.

Para neutralizar este avivado foco de insurrección, el Constitucional y el Supremo prescriben placebos, de obligada toma diaria, de democracia y respeto a las normas establecidas legalmente, que nos vinculan a la salubridad de la crónica convivencia entre todos los españoles, según se establece en la Carta Magna, hasta que no se ingrese la voluntad en ella recogida en el quirófano de las Cortes para una posible amputación de su texto o parcial extirpación del cuerpo de su inmaculado articulado.

Veremos cómo va evolucionando el paciente catalán.

Paco de Domingo