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Mi Tribuna

En busca del pacto perdido

Julio 18, 2016
Spanish Prime Minister Mariano Rajoy (R) speaks with Ciudadanos (Citizens) political party's leader and candidate for the upcoming December 20 Spanish general election, Albert Rivera during a meeting at the Moncloa Palace in Madrid on October 30, 2015.  Rajoy met with the leader of the main opposition Socialists, Pedro Sanchez, earlier this week and today meets with the leader of new centre-right party Ciudadanos, Albert Rivera, and later in the afternoon with leader of new far-left party Podemos Pablo Iglesias in a bid to craft a unified response to a Catalan separatist drive, his office said .  AFP PHOTO / JAVIER SORIANO

Es curioso esto de las negociaciones en busca de un pacto perdido que permita tener un gobierno en España. Curioso porque retratan la catadura de políticos con escasa memoria y dudosa capacidad estratégica para moverse en los terrenos que marcan los tiempos. Ciudadanos ha querido jugar con una dualidad que se está convirtiendo en extremadamente peligrosa para su futuro político.

La moda de los nuevos partidos ya ha pasado. Que se lo digan a UPYD, al que ahora tanto se echa de menos porque, al menos, supo mantener la coherencia en determinados aspectos cruciales como el reparto de puestos en el Consejo General del Poder Judicial o su postura firme con Bankia. Ahora ya no. Ciudadanos y Podemos están asimilados como una parte más del decorado habitual que se pintaba de azul y rojo con PP y PSOE preferentemente. Ya sabemos cómo respira el asunto podemita, pero resulta complicado entender las posiciones de Ciudadanos que varía en función de demasiadas cosas; territorio, municipio o circunstancia. Por eso se explica, con un vano intento de comprensión, su bisagra para abrir la puerta a gobiernos en Andalucía o Madrid arrimado a diferentes opciones populares o socialistas. Ahora le toca el turno de posicionarse para evitar la vergüenza de unas nuevas elecciones y parece que ha elegido el camino de facilitar la investidura de Mariano Rajoy.

Apoyo encubierto

Para ello elige la opción técnica de la abstención en la segunda votación. Es un apoyo encubierto, difícil de encajar después de que hace unos meses escenificara un matrimonio político con el PSOE para favorecer la investidura de Pedro Sánchez, fallida porque el casamiento implicaba unirse en trío con Podemos, que finalmente no quiso participar en este encaje político.

El problema para Ciudadanos es que su posicionamiento fractura al electorado que confió en sus siglas para abordar el camino de la nueva política. Es una especie de ‘chica para todo’ disfrazada de partido responsable, como dice ahora Rivera. También mantiene que nunca vetó a Rajoy, en una muestra más de ese doble lenguaje tan perjudicial como sus maneras de afrontar las diferentes situaciones territoriales que han convertido su partido en una auténtica jaula de grillos.

Carta sin respuesta

El último ejemplo del malestar en las bases lo tiene la dirección del partido en una carta enviada el pasado 9 de julio a las secretarías general y de organización alertando de la situación que vive Ciudadanos en Castilla y León, donde se ha dejado tres de los ocho diputados que ha perdido en las últimas elecciones. Las acusaciones de nepotismo y control de la militancia para no admitir a ningún miembro que pudiera alterar el orden establecido, no han recibido respuesta desde la dirección precisamente porque estos descontentos creen que, entre otros, Manuel Villegas ampara unas situaciones mirando hacia otro lado a pesar de los resultados.

Es posible que haya gobierno para empezar, pero también es posible que el trayecto esté plagado de imprevistos con necesidad de cintura política para sortearlos. Los partidos han marcado sus estrategias bien definidas: PSOE y Podemos están al lado contrario de PP y Coalición Canaria. Entre medias, Ciudadanos que no es de nadie pero quiere ser de todos. Precisamente esa indefinición le está pasando factura porque su votante no ha bajado del cielo; llega de rebote de PP y PSOE y a ninguno de ellos le hace gracia ver cómo sortean su apoyo en función de no sé qué intereses.

Félix-Ángel Carreras

@fcarreras68