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A renglón seguido

Emmanuel y Manuela

Enero 12, 2016
cabalgata madrid

Resulta inevitable que la capital del Reino español sea continuadamente no sólo el ombligo geográfico de nuestro país, sino el lugar donde la clase política, con permiso de Más, da más juego, al encontrarse lo más granado de las instituciones de poder nacionales, convirtiéndola en el centro de atención mediática por la catarata de efemérides y acontecimientos que genera.

Como preámbulo al paritorio del Portal tuvo lugar una comida que reunió a los presidentes del Gobierno, Senado, Congreso, Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial –a la sazón del Supremo-, en la que no consta que se bendijera la mesa. Supongo que por mor de la ausencia de la más alta representación de la Conferencia Episcopal y cierto toque aconfesional.

Reyes sorpresa

Posteriormente, y al margen de los cientos de miles de madrileños y foráneos de paso, doscientos comensales cenaron en la Nochebuena en “su casa”. Pero tenía algo de particular: que era la Consistorial, todo un privilegio si no fuera porque estuvieron en calidad de acogida culinaria. Un grupo de humanitarios taxistas colaboró en el desplazamiento de los carentes hasta el Palacio de Correos de forma gratuita, y una empresa de catering, no sabemos si de Deneuve, echó el resto…, con arrestos, en los platos. No consta en el diario de la sesión a la mesa que quedaran restos. Los anfitriones: El Padre Ángel, de la Guarda, y la madre Carmena. Le menu: Sopa de mariscos, langostinos, cordero o dorada y cava.

No obstante, aún faltaba el inevitable protagonismo del Emmanuel y el inesperado de Manuela como auspiciadora de la sorpresa; pero no del monárquico rosco, sino de la Cabalgata de Reyes. O mejor dicho sorpresas. Sus Majestades se bajaron del vientre de un bimotor vestidos con atuendos propios de la policromía de la “gata” R. de la Prada. Oro, incienso y… mirra tú por dónde Baltasar de negro; con su genética; sin betún de Judea. ¡Y se montó el Belén! Los intemporales primos de los dromedarios quedaron aparcados –contentos estarán los pro-animalistas-. Quizá los RR. MM. estén abandonando su ancestral dependencia de los camellos jorobando la tradición a los príncipes de las fiestas, que son los infantes de las casas.

No te lo perdonaré jamás

Apenas retirado el pijama de los caramelos de la ilusión por el público menudo, aparecieron inopinadamente las primeras opiniones en las redes sociales, donde se puede pescar cualquier ocurrencia. Como la de la ex-diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo quien colgó su personal mazapán tuitero: “No te lo perdonaré jamás”, afeándole a la primera edil los contenidos y modificaciones de la Cabalgata. ¡Sí señor!, buen talante navideño en medio del ambiente de paz y amor.

En otras plazas (San Sebastián) el camélido de Melchor se desproveyó de su jinete: ¡abajo!; los Reyes de capa devinieron en Reinas con copas (Valencia); y en Alicante los Magos visitaron el domicilio de su antigua alcaldesa Sonia Castedo ¿?

Para gustos se hizo el Pantone de colores, especialmente los de la compañera de Pedro J. Ramírez.

Paco de Domingo