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El mayordomo

Elegancia vs Estilo

Octubre 10, 2010

Apostando por la elegancia pasaremos desapercibidos sin embargo, de hacerlo por un estilo excesivo correremos el peligro de llamar absurdamente la atención


Según la Real Academia de la lengua Española elegante es “dicho de una persona que tiene gusto y distinción para vestir”. Ésta, igualmente, considera que una persona que viste con estilo es aquella que lo hace con “gusto, elegancia o distinción”. 

Si bien no resulta fácil definir estos conceptos, más difícil es enfrentar ambos cuando se refieren a la forma de vestir de una determinada persona. Esto es sencillamente debido a que si bien la mayoría de las veces se puede hablar de un caballero elegante o en su caso de un señor estiloso, también hay puntuales ocasiones donde ambas cualidades se pueden llegar a mezclar. 

Como se puede apreciar en la definición que de estos dos conceptos hace la Real Academia, ambas descripciones utilizan palabras similares e incluso idénticas para definir palabras que difieren en el fondo de manera importante. 

Si por uno de estos conceptos se tuviera que optar nosotros recomendaríamos priorizar la elegancia sobre el estilo ya que se puede ser elegante y no particularmente estiloso y aún así conseguir un look que sin ser llamativo sea muy atractivo. 

Sin embargo, si nuestra prioridad es destacar por nuestro estilo seguramente dejemos de lado nociones básicas intrínsecas al concepto de elegancia y el resultado final no sea el deseado. Seguro que a todos nos ha pasado alguna vez que por recargar en exceso nuestro atuendo con prendas o colores llamativos no hemos estado cómodos con el resultado final conseguido. 

Después de las propuestas que observamos cada año en las principales pasarelas de moda del mundo, uno se llega a preguntar cómo es posible que alguien encuentre lo allí exhibido como estiloso o en algunos casos incluso como elegante. 

Cuando uno consigue extraerse del momento y del lugar donde se presencian estas nuevas propuestas se da cuenta que lo allí expuesto es sencillamente ridículo y que de vestir con esas prendas estaría mucho más cerca del ridículo que de cualquier estilo posible. Sin embargo, no son pocos los caballeros que no tienen muy claro la diferencia entre lo hortera y lo estiloso. 

Igualmente, si echamos un vistazo a los principales blogs y revistas de moda, el buen gusto rápidamente pondrá en tela de juicio lo que en dichos medios se muestra como estiloso o sencillamente como la nueva tendencia de la temporada. 

Si no es nuestra intención ser objeto de todas las miradas con las que nos crucemos, deberemos optar por conjuntos que aún siendo más conservadores sean verdaderamente elegantes y si lo que queremos es llamar la atención, lo hagamos por la cuidada elección de todas las prendas que forman nuestro conjunto. 

Si pensamos en un momento en Cary Grant seguramente muchos evocaremos rápidamente su pulcritud en el vestir, sus trajes de perfecta factura, su siempre acertada mezcla de colores y diseños etc. Igualmente, no seremos pocos los que admitamos que si bien Cary Grant ha sido una de las personas mejor vestidas del planeta nunca se caracterizó ni por su estilo ni por sus innovaciones; y no obstante se convirtió en toda una referencia en el vestir masculino. 

Grant es un buen ejemplo de cómo se puede ser verdaderamente elegante sin llamar absurdamente la atención con conjuntos sin sentido o sencillamente ridículos. 

El conseguir destacar por nuestro estilo pero además hacerlo vistiendo de forma elegante está al alcance de solo unos pocos. Son esos pocos caballeros los que tocados por la varita mágica del estilo y gusto consiguen marcar una tendencia en el vestir de muchos caballeros y se convierten en el espejo donde todos los que prestan atención a su vestir se miran todas las mañanas. 

A lo largo de la historia han existido señores que, como Beau Brummell, el Duque de Windsor o el mismo Giovanni Agnelli, marcaron no sólo el estilo de vestir de su generación sino que fueron los responsables de que mucho después de desaparecer, sus innovaciones pasaran a formar parte de nuestro vestir diario. Estos verdaderos gurús del estilo han experimentado con tal gusto y éxito en su vestir que muchas de sus por entonces extravagantes creaciones se consideran hoy en día algo clásico. 

Sin llegar a estos extremos de refinamiento, hay caballeros que consiguen con gran acierto cambiar hasta el sentido de una prenda de vestir. Éstos si bien al principio son criticados por su conducta, son laureados poco después por sus imitadores los cuales copiando aquella actitud rebelde inicial aportan normalidad a la vestimenta de ciertas prendas. 

Hace unos meses nos hacíamos eco de cómo esas zapatillas pensadas para estar en casa, las conocidas como slippers, habían abandonado los fríos suelos de las casas de campo para pasear por las principales calles de las grandes ciudades. Esto, aunque no sea del agrado de todos nosotros, hay que reconocer que se debe a que el Duque de Feria, Rafael Medina, un día decidió enfundárselas sin importarle las críticas que por ello pudiera recibir y hoy curiosamente no hay tienda que se precie que no las tenga en su colección todas las temporadas. 

Sin embargo, si no hemos sido tocados por esa varita mágica que permite mezclar elegancia y estilo siempre será mejor apostar por la elegancia con un estilo contenido. Seguramente no tenga nada de estiloso combinar un traje azul marino con una camisa azul clara y una corbata azul oscura pero, no obstante, siempre será una opción acertada y muy elegante. 

Bastará con introducir a los looks más clásicos unos zapatos de color o incluso unos acertados zapatos de piel vuelta, unos calcetines a juego con la corbata, un estiloso pañuelo de bolsillo o un corte de traje más italiano para además de vestir de forma elegante también hacerlo de forma estilosa. 

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com