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A renglón seguido

Elecciones: cuidadores y enjaulados

Marzo 30, 2015

Vivimos inmersos en una controvertida, pero atemperada, sociedad democrática gracias a la madurez en la convivencia y la tolerancia; también por la aceptación de las normas que se nos imponen desde el consenso (suma de voluntades, en ocasiones enfrentadas,) o disenso (mayorías absolutas impositivas), y que vienen formando parte del tejido del sistema político existente desde las primeras elecciones libres de 1977.

En este zoo participativo hay dos bandos diáfanamente diferenciados: el de los “enjaulados” ciudadanos y el de los “cuidadores” políticos; ahora bien, cada cuatro años se invierten los papeles –¡menuda papeleta!- a través de las elecciones. El “enjaulado” pasa a ser cuidador, decidiendo los cocineros de gobierno a su juicio más idóneos, y el cuidador a “enjaulado” –urnas-, quedando sometido a la voluntad de los desganados comensales.

Andalucía, resultados con todas las lecturas posibles

Conocido el plato del día –resultados-, se revela el contenido del menú parlamentario, que tendrá que ser válido para los siguientes 1400 días y pico, una vez sacudidas las migajas del mantel del reparto –un solo uso- para las minorías, que se quedarán con la miel del poder en los labios y vistiendo los santos de la mesa de las decisiones.

Pues bien, el plazo de vigencia de “la carta” se ha visto trastocado en Andalucía, donde se han precipitado los acontecimientos, de manera más o menos discutible, en forma de elecciones anticipadas. Los resultados, como siempre triunfantes, tienen todas las lecturas posibles: numéricas, virtuales, empíricas… Uno, en su silenciosa opinión, entiende, que la explicación radica en el origen de la obtención de los datos a través de las imágenes difundidas.

Elasticidad en la interpretación de los datos

Al parecer, no es lo mismo el pixelado de datos desde una pantalla de Plasma que desde una LCD o una LED. Sin embargo, toda esta oferta de despliegue visual tiene chips en común: color –de las siglas de cada partido a la espera del triunfo-; contraste –de las opiniones encontradas, ocultas, de algunos de los miembros de sus filas-; brillo –del que adolecen con frecuencia sus miembros- y nitidez –en el reproche por el reproche a la competencia-. Todo esto, sin perjuicio de la recibida desde un PC (pero no el de Carrillo), iPad… “y después gloria”, iPhone…“te bien y estate quieto”, o móvil Smartphone: “fijo”. Sólo así se podría comprender la elasticidad en la interpretación de los datos escrutados por la Junta Electoral.

El Agrupación liderada por la embarazada Díaz </strong>–de diez para los suyos-, oro en el medallero, repite resultados sin ganar nuevos apoyos: ¡Macarena, Macarena, que me quede como estoy! –“susanaría” en la intimidad-; el caballero Bonilla, en segundo lugar –¡qué mala plata!-, representa a un partido, o mejor dicho a un dividido, que ha menguado en diecisiete miembros la luna de sus expectativas. De hecho se detecta un notable cráter en los comentarios del responsable de exteriores GarcíaMargallo: el resultado “ha sido mucho peor del que podíamos esperar”. ¿Salían de partida como una partida de perdedores?

En tercera posición, en calidad de bronce, la bronceada Teresa Rodríguez con un respaldo inferior al esperado según la conciencia de sus expectativas. A continuación, con diploma, el colectivo de “ciudatans” –sic-, del poco florido Floriano, liderados por el joven Rivera y en el furgón de cola, mención especial, los cada día más IUbilados de la desunida izquierda encabezada por Maíllo.

Y DíezDíaz según Brey-, abonada a la Once,: palmadita en la espalda y sin representación parlamentaria. Habla con los tuyos Rosa. Usted Puede y Debe.

Paco de Domingo