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No me moverán

¿Elecciones anticipadas?

Mayo 17, 2010

Algunas voces parlamentarias, en especial CiU, han pedido la sustitución del Presidente Rodríguez Zapatero ¿Es posible? Desde luego. Hay previsiones constitucionales para hacerlo. Cuatro al menos: la Moción de Censura, la Cuestión de Confianza, la renuncia del Presidente y el adelanto de elecciones ¿Es probable? Analicémoslo.

Primero, la Moción de Censura, es potestad de los grupos parlamentarios, en este caso del PP. Puede tener dos objetivos: 1) ganarla y sustituir al Presidente ZP por el Candidato del grupo parlamentario popular Mariano Rajoy; 2) utilizarla para desgastar al Gobierno, es un debate sin consecuencias reales.

La matemática parlamentaria actual podría dar lugar a la posibilidad de una moción de censura para derrocar el Gobierno; pero, si triunfase, el Ejecutivo que saldría de ella sería débil parlamentariamente hablando; requeriría una coalición casi ‘arcoiris’. Sólo tendría lógica si Mariano Rajoy se eligiese para convocar elecciones en breve plazo. Por otra parte, sólo el PP más CiU no son suficientes para ganar la moción de censura; no está claro que a otros partidos les interese apoyar al PP antes de las elecciones municipales y autonómicas, incluidas las catalanas, ya que no parece que prevean mejorar en unas elecciones adelantadas. Conclusión: la alternativa de presentar una Moción de Censura ganadora tiene pocas probabilidades; sólo sería posible si la situación se deteriora mucho y parece más probable después de las elecciones municipales y autonómicas.

Segundo, para utilizar la moción de censura como labor de desgaste el PP debe presentar un programa alternativo sin esperanzas de aplicarlo a corto plazo, pues no sustituiría al actual Gobierno. En la actual circunstancia ese programa debe incluir asuntos como: la reforma laboral, austeridad pública, desarrollo de energía de origen nuclear, etc. Medidas que pueden desgastar tanto al gobierno como a la oposición que las proponga. No parece conveniente que el PP se meta en este lío si no tiene opciones de llegar a derrocar al actual Presidente.

Tercero, la Cuestión de Confianza es justificable si el Presidente descubre que no tiene votos parlamentarios suficientes para aprobar sus propuestas; por ejemplo los `Presupuestos del Estado’. La composición actual del Congreso de los Diputados permite a Rodríguez Zapatero jugar con distintos grupos (PNV, CC, IU, BNG, ERC…) para sacar diferentes proyectos. La experiencia se lo dice. Por tanto, es poco probable.

Cuarto, la última opción, la renuncia, sólo puede venir del propio Presidente o del PSOE. Rodríguez Zapatero no es persona bipolar; su apego al poder es firme y, de momento, no parece ser consciente de que su Presidencia perjudica al PSOE, a España o a él mismo de forma tan dramática que le impulse a renunciar.

Tampoco su partido se lo va a pedir. El PSOE está atenazado por el poder presidencial. La disciplina de los aparatos de los partidos españoles dificulta cualquier movimiento interno de contestación. Además, el disfrute del Gobierno une mucho y la capacidad omnímoda de elegir a los candidatos en las listas electorales refuerza a los dirigentes. Nadie se quiere mover para no correr el riesgo de no salir de la foto (como dijo Alfonso Guerra). Sobre todo antes de las elecciones municipales y autonómicas.

Quinto, queda por analizar la última opción: el adelanto de elecciones. Decisión razonable para seguir en el poder si la popularidad del gobernante es alta; entonces éste puede adelantar elecciones para ampliar su apoyo parlamentario. Pero cuando el Gobierno pierde apoyo popular, como ocurre en la actualidad, hacerlo es un suicidio político.

 En Madrid, en 1982, en el partido final del mundial de futbol, en el que la selección italiana jugaba, el presidente italiano preguntó al presidente español ¿Cómo va la política en España? Calvo Sotelo, el español, respondió: habrá elecciones anticipadas. El italiano comento: ¿Entonces las piensa ganar? El español aseveró: No, creo que mi partido las perderá. Remató el italiano: Pues no lo entiendo. Adelantar elecciones en esas circunstancias iba contra la lógica política normal. En ese caso la UCD antepuso los intereses de la Nación a todo lo demás; sólo así se entendía la decisión de Calvo Sotelo

¿Creen que en las actuales circunstancias se puede producir alguna de las alternativas analizadas? ¿Creen que Rodríguez Zapatero antepondrá los intereses de España a los del PSOE y los suyos propios? Según el análisis realizado dudo que ocurra antes de las elecciones municipales y autonómicas y para entonces ¡a saber cómo estaremos! Por eso, los lunes, cuando acabo mi tertulia en la linterna de la COPE, parafraseando a Bogard en Casablanca, suelo decir: ‘siempre nos quedará UCD’.   


José Ramón Pin Arboledas es profesor del IESE y Director del Executive MBA