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¡Qué fuerte!

El verdadero enemigo es el ébola, no los políticos

Octubre 9, 2014

El ébola, ese virus que empieza a extenderse por el mundo y que puede convertirse en la pandemia del siglo XXI, ha llegado a España. La gente tiene miedo por lo que pueda pasar pero, ante todo, antes que el miedo, lo que la gente tiene es poca vergüenza. Es un tema gravísimo que hay que intentar atajar y lo primero que se les ocurre a los progres de turno es pedir dimisiones. Lo siento pero no es el momento. Es momento de investigar y solucionar el problema. Es momento de tomar medidas y no de dimitir e irse de rositas para que otro se coma el marrón. Hay que asumir responsabilidades, no largarse. Después, una vez atajado el problema, entonces sí, que se vaya quién tenga la culpa. Pero ¿quién la tiene? Teresa admite una serie de errores al quitarse el traje y al no indicar a su medico de cabecera que había estado en contacto con un enfermo de ébola. Por otro lado están los errores sanitarios protocolarios, como el uso de la ambulancia después de trasladar a Teresa o el traje pequeño del medico que la atendió. Hay muchísimas situaciones que están fuera de control y que, por el factor suerte o azar, no se pueden controlar.

Además, si el contagio hubiera sido por un fallo protocolario, todos los que participaron y siguieron el mismo protocolo que Teresa estarían infectados y no es así. Nadie tiene la culpa. Son errores humanos que suceden, por eso habría que dejar de exigir dimisiones y dejar actuar a los sanitarios especialistas. Es increíble como esta sociedad politiza los casos para dar caña y pedir responsabilidades. Cualquier gobierno de cualquier país con sentido común hubiera traído a los afectados por el ébola. Derechas o izquierdas lo hubieran traído porque es un ser humano que necesita ayuda y, ya que va a morir, qué menos que hacerlo en su país, cerca de los suyos.

Ponerse en el lugar de los afectados

Todos aquellos que dicen que jamás tendrían que haber traído al misionero deberían ponerse en su lugar. ¿Y si son ellos los contagiados? ¿Les gustaría que los dejaran allí abandonados? ¿Y si fuera un familiar suyo? Un hijo, un padre, un hermano… ¿Le gustaría que España lo dejara allí abandonado a su suerte para morir solo? Supongo que no. ¿Donde está la humanidad de las personas? Siempre tendríamos que ponernos en el lugar del otro antes de opinar. Es curioso como, de repente, una enfermedad de negros, en cuanto llega a los blancos, se convierte en algo prioritario. Hemos dejado morir a los negros hasta que el virus ha llegado al hombre blanco. Solo entonces nos hemos puesto en marcha para buscar una solución a dicha enfermedad.

Así de patética es la raza humana, que hace esto y además pone el grito en el cielo por sacrificar a un perro que no se sabe si puede contagiar o no. Nos escandalizamos por la muerte del perro pero queremos que dejen tirado al enfermo en África. De verdad que no lo entiendo, Me gustaría saber quién de todos esos que han firmado para impedir el sacrifico del animal se lo hubieran llevado a su casa para evitar dicha muerte. Dejémonos de una vez de demagógicas baratas y actuemos con inteligencia. Dejemos de criticar, de poner impedimentos y seamos sensatos. ¿Y si en vez de un perro hubiera sido un conejo, un hámster o un cerdo vietnamita?. Si se protestara tanto por las vidas humanas de los que están muriendo en África por el ébola como se ha protestado por la vida del perro, quizás se estaría atajando esta enfermedad allí para evitar que viniera hacia aquí. Esta misma gente que se ha revolcado en el suelo contra el sacrificio del perro, son los mismos que se manifiestan a favor del aborto que, al fin y al cabo, también es el sacrificio de un ser vivo. Coherencia, por favor. Que dejen de echarse la culpa unos a otros y empecemos a trabajar todos unidos contra este virus que, por desgracia, es nuestro verdadero enemigo.

 
Rosana Güiza
@RosanaGuiza