Menú Portada
Mi Tribuna

El ventajismo de Pedro Sánchez con el Toro de la Vega

Septiembre 13, 2015

A Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista, le hemos vuelto a escuchar condenar la celebración del festejo del Toro de la Vega. Es más, ya ha anunciado que lo suprimirá si consigue gobernar algún día España.

No voy a entrar en valoraciones sobre este ritual ancestral que, para los menos puestos, se basa en el combate entre un toro de lidia ante caballeros o lanceros a pie que buscan darle muerte con sus lanzas en un espectáculo taurino reglamentado desde hace años. Siempre por estas fechas sube el volumen del enfrentamiento entre quienes interpretan que se trata de una barbarie animal y los defensores del torneo. Este pasado fin de semana hemos asistido a manifestaciones a favor y en contra pero todavía queda el día clave del martes 15 de septiembre, cuando la localidad vallisoletana de Tordesillas se convierta en un escenario mundial de protestas y defensas coincidiendo con la nueva edición de este polémico y politizado Toro de la Vega.

Pedro Sánchez ha dejado solo a su compañero José Antonio González Poncela, también del Partido Socialista y que gobierna en Tordesillas con una solvente mayoría absoluta. Su discurso ventajista ya anticipa que no es un tipo de fiar. “El alcalde de Tordesillas lo hace como alcalde de Tordesillas, legítimamente elegido con los votos de los ciudadanos, pero no en representación del Partido Socialista”, dice sobre la organización del Toro de la Vega para añadir que el PSOE “no defiende” este tipo de espectáculos.

Amenazas de muerte

Poco más se puede decir. Al alcalde de Tordesillas le llueven amenazas de muerte e incluso le han intentado agredir en el acto de presentación del Toro de la Vega en Madrid. Aquellos animalistas que condenan el maltrato animal no tienen ningún reparo en zarandear a una persona simplemente porque no piensa igual que ellos. Antes estas actitudes, el silencio de Pedro Sánchez es el desamparo que recibe como moneda no solo González Poncela, sino todos los socialistas de Tordesillas y la comarca que sí son partidarios del Toro de la Vega.

El listón que se ha marcado el secretario general del PSOE eleva la duda sobre las futuras consecuencias de su compromiso. Prohibirá el Toro de la Vega, pero se muestra tibio con otras tradiciones que también tienen al toro como protagonista en otros puntos de España. ¿Y las corridas de toros? El charco en el que se ha sumergido Pedro Sánchez tiene muy pocos flotadores, pero ahora está bien visto azotar al Toro de la Vega aunque sea a costa de dejar en la cuneta a un alcalde de su propio partido y no tener ni una sola palabra de respaldo para una persona que está sufriendo directamente las consecuencias de ser coherente con su pueblo, en quien verdaderamente reside la soberanía de organizar este ritual taurino.

Sus sonoros golpes de autoridad

Sánchez ha necesitado golpes de autoridad para consolidar su liderazgo dentro del Partido Socialista. Acabó de un plumazo con Tomás Gómez en Madrid y después hizo lo propio con Antonio Carmona. La lectura política puede sonar, desde fuera, a un deseo de extender su control y alejar a los más críticos con su gestión. Y todo, encaminado a tener la opción de sumar fuerzas para establecer alguna coalición que le permita apartar al PP del gobierno. Después de ver sus formas, no queda ninguna duda de que pactará con el radicalismo de Podemos si necesita alianzas. No habrá escrúpulos, como nos los hubo con Gómez ni Carmona; como no ha tenido problemas en dejar desnudo políticamente a un alcalde socialista aunque sea de un pueblo de Valladolid con la excusa de condenar un festejo taurino.

toro de vega

Esto es lo que tenemos. Pedro Sánchez mira como baila Miquel Iceta y se expone al primer test en Cataluña, donde los pronósticos ya avanzan una catástrofe socialista. Después llegarán las generales con las lecturas posteriores de lo que digan los resultados. Entonces, nos tendremos que preparar para una especie de Juego de Tronos donde los incestos y las traiciones marcan la pauta de la exitosa serie. Con Pedro Sánchez ya aventuramos que no tendrá problemas en traicionar personas e ideas si el fin justifica los medios. Por todos los medios necesita gobernar y no importa si en el camino se acumulan alcaldes amenazados; si es preciso acudir al populismo de moda para censurar el Toro de la Vega; si ese populismo se traduce en entenderse con Pablo Iglesias o con quien sea necesario. Sánchez va a la moda de sus intereses. Sin más. Hace tiempo que intuimos a un político de cara bonita y fondo dudoso. Sus actuaciones confirman que detrás de la imagen se cae un cartel sujetado con el pegamento del oportunismo. Lo que se llama un vulgar ventajista.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68