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A renglón seguido

El Vaticano y sus formas

Junio 21, 2017
hostia gluten

Junto con el engendro de centurias fermentado en el terráqueo vientre que vio la luz civil como “oro negro” y la inagotable e imperecedera ´jobina´ paciencia de algunos, el gold black coffee, negro becerro de oro al que rendirle latría, se consume abundantemente por los fieles feligreses de barra y cenobitas de culto a la doméstica cápsula.

Bueno, pues resulta que según un estudio realizado por the Harvard University, su ingesta diaria puede convertirle en uno de nuestros mejores aliados como factor de protección y preventivo elemento de futuros desajustes cardiovasculares. Tacita a tacita, aunque no sean de gaditana platita, hasta un número de tres es el guarismo recomendado por los expertos.

Ya no basta con la amenazante exposición del refranero: ´No quieres taza, pues taza y media´, sino que ahora deberá acomodarse a un mínimo de tres cuencos –ne quid nimis-; ¡o más! No establecen los investigadores si por encima encima de esa cantidad podemos subirnos por las paredes para, a continuación, bajar precipitadamente hacia el punto de partida. Dado su contenido en antioxidantes podría usarse como protector de metales y dispensarse en tiendas especializadas en pinturas y disolventes.

Pero, como la risa, la amargura, café al margen, va por barrios, y ahora le toca protestar, a mandíbula batiente, al distrito celíaco gracias al río revuelto del Vaticano, donde no hay ganancia de pescadores sino derrota de pecadores… del gluten. El comité de sesudos filácticos con alzacuellos, más papistas que Francisco, asoma la cabeza indicándonos que se están perdiendo las formas a la hora de conformar la Sagrada Forma. Nuestro DRAE entra en colisión, por omisión, con los amasadores vaticanistas especialistas en masa madre, puesto que si se practica una católica consulta, se observa que esta presentación de pan ázimo, sin levadura, no viene aderezada, en la lexical definición, por la presencia o no de la proteína en pálida oblea.

No basta con esa condición que abandera la inviolabilidad de la hostia, sino que además tiene que ser de trigo. De no ser así, estaríamos hablando de hostia impura e infecta; o quizá de algo aún peor: de mala hostia. Sólo los ultra-ortodoxos saben lo que se cuece en la tahona de Bergoglio. Pudiera ser que lo próximo fuera no disponer de trigo sarraceno en su confección por disensión de doctrinas en la panificación de ambos idearios.

¿Habrá dos filas, “con” y “sin”, a la hora de la comunión con intromisión en el derecho a la intimidad y vulnerando la ley de protección de datos personales? ¿Se anatematizará en diferido a los impíos? O bien: ¿dispensará Su Santidad una bula extraordinaria a los afectados por la celiaquía ´maizando´ la pieza del redondo Cuerpo de Cristo para la oral deglución?

A todo esto, la onubense Virgen del Carmen de Galaroza, encinta desde siempre (rompiendo con la uniformidad de la imaginería) ¿de cuánto está? ¿A quién se le atribuye la paternidad? ¿Será niño… o niña quizá?

Dios nos asista en las terrenales elucubraciones.

Paco de Domingo