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Mensaje en una botella

El único pasajero del aeropuerto de Sabadell

Octubre 25, 2012

Allí estaba yo: solo y perdido en el aeropuerto de Sabadell. La quinta ciudad más poblada de Cataluña (supera los 200.000 habitantes) me había acogido calurosamente en este reciente mes de septiembre. Los sabadellenses me habían dispensado un trato hospitalario del que siempre llevaría un grato recuerdo en mi maleta. Pero mi maleta y yo decidimos regresar a Madrid en avión. En buena hora tuve la feliz idea.

Había viajado en el AVE desde la capital de España hasta Barcelona y luego en el Cercanías había llegado rápidamente a Sabadell. Pero decidí volver a Madrid por vía aérea. Había oído hablar del aeropuerto sabadellense y me decidí a utilizarlo después de la recomendación de mi amigo Jordi. Mi amigo, siempre dispuesto a echar una mano, se ofreció a llevarme en su coche. “No te preocupes por los horarios de los aviones porque hay muchos y podrás volar en uno de ellos en cuanto lleguemos”, afirmó Jordi con la seguridad de quien sabe lo que hace.

Alegre y confiado, bajé del coche de Jordi nada más llegar al aeropuerto de Sabadell. Me despedí de mi amigo y observé el aeródromo. Estaba nuevecito. Tenía buen aspecto, aunque detecté poco movimiento a través de las cristaleras de la entrada. “Mejor: así no tendré que soportar colas interminables y no será necesario aguantar largas esperas”. Mis proféticas palabras no podían ser más certeras, como pude comprobar nada más entrar al aeropuerto. Allí no había nadie. Estaba desolado. ¿Dónde me había metido?

Cualquier forma de vida

Probé a saludar y mi saludo rebotó por las paredes del aeropuerto hasta regresar a mis oídos en forma de eco. “¡Hola, hola, hola, hola!”, escuché durante los dos interminables minutos que dediqué a recorrer las instalaciones tratando de encontrar cualquier forma de vida a mi alrededor. Allí tenía que haber alguien: el edificio permanecía abierto y en perfecto estado de revista, con suelos relucientes. De pronto, apareció el. Un señor armado de cubo y fregona se dirigía hacia mí con una mezcla de extrañeza y alerta en su mirada. Di un paso al frente hacia él, pero él se detuvo. Entonces me detuve yo y él volvió a caminar hacia mí. Así estuvimos un buen rato. Hasta que acabamos encontrándonos.

Hablando se entiende la gente. Y el empleado de limpieza disipó mis dudas, después de que le tranquilizara asegurando que yo sólo era un pasajero en busca de avión. Pero allí no había aviones para mí. Ni para mí ni para nadie. El aeropuerto de Sabadell es un aeródromo destinado principalmente a vuelos de enseñanza, en los que se forman pilotos de aviones y helicópteros. También se emplea para la formación de tripulantes de cabina de pasajeros.

Mi amigo Jordi no era sólo un amigo. También era un cachondo, por no decir un capullo. Claro que yo no me quedaba atrás. La cara de panoli que se me había quedado después de oír al limpiador del aeropuerto de Sabadell era digna de ser retratada. Pedí un taxi por teléfono y me di la vuelta hasta la estación de Sants, donde me subí al primer AVE en dirección a Madrid.

Hallazgos surrealistas

Aquí estoy yo: leyendo la estadística de tráfico de pasajeros de los aeropuertos españoles en el mes de septiembre. Según los datos de AENA, el aeropuerto de Sabadell sólo recibió un pasajero durante el mes pasado. ¿Adivinan ya quién fue ese pasajero? Sí, amigos. Están ustedes leyendo al panoli que se ha convertido en el único pasajero del aeropuerto de Sabadell.

Los datos de AENA en los que descubro que ya soy parte de la historia aeronáutica nacional son los mismos que certifican una realidad aplastante. Hay una alarmante escasez de pasajeros en varios aeropuertos españoles que fueron construidos en tiempos de sueños faraónicos y que ahora se han convertido en solares casi vacíos. En la estadística de AENA he hecho hallazgos surrealistas. El aeropuerto de Huesca, inaugurado hace cuatro años como reclamo para el turismo de esquí y que costó 45 millones de euros, ha logrado incrementar un 1.575 por ciento su tráfico de pasajeros este mes de septiembre en comparación con septiembre de 2011. Este año ha sido utilizado por 67 personas. Hace un año lo utilizaron cuatro pasajeros. Yo no era ninguno de los cuatro.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero