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Los puntos cardinales

El último soldado americano deja paso a la partición de Irak

Diciembre 26, 2011

El año se ha pasado volando, casi sin darnos cuenta de la cantidad de información internacional que se ha generado en distintas partes del mundo. Pero si tuviésemos que elegir un parte del planeta que haya cobrado mayor protagonismo ha sido, sin duda alguna, el mapa de las naciones árabes y algunos de sus líderes más destacados, con nombre y apellido. Túnez, Egipto, Marruecos, Siria, Yemen y Bahrein, por citar algunos del primer grupo. En cuanto al segundo, los hay vivos y muertos. Hosni Mubarak, Ben Ali, Osama Bin Laden o Mummar El Gadafi. Por decirlo gráficamente, la media luna ha estado sobre todos los días del calendario de este 2011.

Muchos dólares para nada

Y, desde luego, tenemos que subrayar con especial énfasis la situación en Irak. Para que se den cuenta de lo rápido que juega el dios Cronos con nuestras vidas y nuestra memoria, recuerden que fue allá en marzo de 2003 cuando George W. Bush ordenó la invasión de Irak sobre pruebas inexistentes, en una de las grandes mentiras de la diplomacia contemporánea. En 1991 fue su padre quien envió las tropas, aunque con una clara diferencia, porque lo hizo en estricto cumplimiento de un mandato de la ONU. Acabó la Tormenta del Desierto y allí siguió Sadam, vigilado por tierra, mar y aire.

Doce años más tarde el hijo rebelde del tejano se enfrascaba en una campaña que se ha prolongado hasta hace apenas unos días. Es decir, casi nueve años de gastos militares insoportables que contribuyeron a deteriorar aún más la economía de la primera potencia, además de la pérdida de 4.500 soldados y las heridas sufridas por 32.000.

Barack Obama hizo del repliegue de Irak una de sus señas de identidad y ahora, a once meses de presentarse a la reelección, ha cumplido el compromiso. Sin embargo, da la sensación de que alguien hubiese estado esperando a que se arriase la última bandera con las barras y las estrellas para poner en marcha un mecanismo de violencia sectaria incontrolable.

El pasado día 5 de este mismo mes, 30personas perdían la vida en diferentes atentados contra objetivos chiíes en el centro del país. Sólo dos semanas más tarde, después de que el vice presidente norteamericano, Joe Biden, exhortase al primer ministro iraquí, Nouri Al Maliki, a la obligación de trabajar para unir Irak, 68 muertos en una cadena de atentados alertaban del terrorismo de inspiración religiosa. Una vez más, los muertos eran chiíes. Este lunes, otro potente explosivo ha estallado en la sede del ministerio del Interior, en Bagdad.

Concluido el repliegue norteamericano, la situación dista mucho de la ansiada normalidad. Sobre Al Maliki, también chií, se concentran cada vez más acusaciones de sectarismo y voluntad de dividir el país. Sobre el vice presidente, Tariq Al Hashemi, el principal líder sunni, hay voces que le sitúan en la comisión de diferentes delitos, aunque su detención es casi imposible al estar refugiado y protegido en el Kurdistán iraquí por su máximo líder, Massoud Barzani.

Riesgo de “balcanización” de Irak

Por si fuera poco, el escenario amplía sus horizontes con el papel de la vecina Siria, en la que el régimen de la familia Al Assad es cada vez más débil, al tiempo que la influencia sunni aumenta, con la sombra de la mano de Al Qaida detrás de los recientes brotes terroristas en el país. Y, al Este de Irak, sus vecinos iraníes de mayoría chií saben que sus hermanos cada vez controlan más las endebles instituciones iraquíes, toda vez que la coalición del vice presidente Al Hashemi ha abandonado su representación tanto en el Parlamento como en los puestos ejecutivos.

Todavía no sabemos realmente por qué George Bush Jr. puso en marcha semejante engaño de proporciones apocalípticas. Lo único cierto, a fecha de hoy, cuando el último soldado estadounidense ha cruzado la frontera hacia Kuwait, es que Irak es un país sin control, en el que las divisiones étnicas y religiosas son cada vez mayores, y alrededor del cual la vecindad con Siria y con Irán pueden contribuir a que ese camino hacia la partición sea cada vez más verosímil, con nuevos territorios definidos en virtud de que la mayoría de su población sea sunni, chií o kurda.

 Cuando en algunas cancillerías y en universidades occidentales alguien ha hablado ya del riesgo de la “balcanización de Irak” no estaba exagerando.
 
Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.