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El mayordomo

El traje cruzado

Marzo 28, 2010

Hoy la chaqueta cruzada vuelve a ser la preferida de los caballeros más estilosos como así lo atestiguan las calles de París, Milán y Florencia


La chaqueta cruzada, al igual que le ocurría a nuestra pajarita de la semana pasada, apenas se ha lucido en los últimos diez años pero sin embargo hoy vuelve nuevamente con fuerza para ocupar un lugar predilecto en el armario de los señores más elegantes.

Siempre hemos mantenido que a pesar de las modas que en cada momento puedan surgir, la chaqueta cruzada, conocida por los ingleses como double breasted jacket (DBJ), nunca puede dejar de estar presente en el armario de los caballeros más exigentes con su aspecto. La chaqueta cruzada es, a nuestro parecer, infinitamente más elegante que la más cuidada chaqueta sencilla.

Historia

Aunque este artículo no persigue estudiar la historia de esta prenda, apuntar que la DBJ desciende directamente del abrigo frock, abrigo típico en el S. XIX caracterizado por sus solapas terminadas en punta y por su abotonadura cruzada. Si hemos tenido la ocasión de contemplar este abrigo podremos entender el por qué solo un cuidado traje de tres piezas puede, a nuestro juicio, aproximarse al encanto del traje cruzado.

Es curioso observar como la DBJ ha sufrido diversos vaivenes según la importancia que le han atribuido los caballeros a lo largo de su dilatada vida.

Si bien antes de la I Guerra Mundial eran igual de frecuentes los trajes cruzados y los sencillos, en los años 20 y 30 la DBJ cobró un gran protagonismo desbancando a la single breasted jacket (SBJ) y convirtiéndose en la chaqueta de referencia por excelencia. A finales de los años 30 un modelo de chaqueta cruzada acapararía todas las miradas de los señores de la época convirtiéndose en todo un símbolo de una generación. Estamos hablando de la mítica chaqueta Kent, nombre que recibe en honor al Príncipe George, más conocido como Duque de Kent.

Después de la II Guerra Mundial el uso del traje cruzado empieza a dejar paso al traje sencillo debido principalmente a su mayor comodidad y a la posibilidad de desprenderse de la chaqueta en sus lugares de trabajo. Ya a partir de los años 50 la primacía del traje sencillo sobre el cruzado ha sido la tónica general.

Particularidades del traje cruzado

Las solapas de la chaqueta cruzada deben terminar en forma puntiaguda y llevarán un ojal en cada una de éstas con el objetivo de guardar la máxima simetría entre el lado derecho y el izquierdo. Debido a que su correcto uso no admite que sea desabotonada bajo ninguna circunstancia, las dos aberturas traseras son obligatorias para permitirnos una cierta comodidad si tuviéramos que vestirla sentados.

Al menos un botón interno conocido como jigger es necesario para acoplar correctamente la chaqueta a nuestro cuerpo y evitar que se formen arrugas en el exterior y nos bailen los dos lados de la chaqueta.

El traje cruzado exige máxima formalidad, de ahí que los gemelos y el pañuelo de bolsillo sean casi obligados. Los británicos más puristas no admitirán otro zapato que no sea el Oxford negro y de cordones.

Los tirantes son de todo punto obligado. Por ello, el pantalón se cortará pensando en que será vestido solo con tirantes por lo que no contará con pasadores para el cinturón.

Igualmente, tendrá una abertura en la parte central trasera para que cuando los tirantes hagan su trabajo no se produzca ese efecto tan feo que observamos en aquellos caballeros que adaptan los tirantes a un pantalón “de cinturón”. Para terminar de ajustar nuestros pantalones optaremos por unas trabillas laterales o, en su defecto, por una única trasera siempre, por supuesto, de la misma tela que el resto del traje.

El uso de los tirantes no debería preocupar ni a sus máximos detractores ya que estos nunca se deberían ver al deber llevar la chaqueta siempre abotonada y al estar, como ya hemos apuntado, totalmente prohibido desprenderemos de ella. No obstante, a cualquier ojo mínimamente experto le resultará fácil adivinar nuestra correcta elección por la particularidad caída del pantalón.

Como ocurría con la pajarita y la corbata tradicional, la vestimenta del traje cruzado y del sencillo es totalmente compatible y sin mayor problema deberían poder compartir armario. No obstante, el traje cruzado siempre estará un paso por delante en cuanto a elegancia se refiere respecto al muchas veces aburrido traje sencillo de dos piezas.

Desgraciadamente, en nuestro país todavía resulta francamente difícil encontrar trajes cruzados por lo que seguramente no nos quedará más remedio que acudir a la sastrería a medida si buscamos algo más especial que un sencillo traje cruzado azul marino.

La chaqueta cruzada puede ser vestida perfectamente de forma individual, sin necesidad de combinarla con los pantalones que nos fueron entregados con ella. Así pues, un pantalón gris marengo o incluso unos vaqueros pueden ser buenos compañeros para nuestra DBJ. De esta forma, al rebajar la formalidad del conjunto final también podremos relajarnos en la elección de ciertos complementos pudiendo introducir zapatos de hebilla, de color o incluso de piel vuelta.

Más allá de las modas pasajeras, todo amante de la ropa masculina debería poseer al menos un traje cruzado. Si todavía nuestro armario no alberga uno de ellos, podremos empezar decantándonos por un clásico azul marino al que seguro le sacaremos mucho partido por haber infinidad de ocasiones donde su vestimenta es más que recomendable.

Ya sea por ser amantes de la ropa masculina clásica o sencillamente por querer imprimir estilo a nuestra forma de vestir, la vestimenta del traje cruzado es hoy tan acertada como lo era en una época ya lejana. Y si a la seriedad, formalidad y confianza que transmiten los caballeros que optan por éste añadimos el hecho que ninguna otra prenda saca más partido a un físico estándar como el traje cruzado, parece más que obligado empezar a completar nuestro armario con sus diferentes variedades.

Jeeves

elmayordomo@extraconfidencial.com

 Fotos: Sartorialist, www.elaristocrata.com