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Mi Tribuna

El Toro de la Vega: animalistas animales y preservadores camuflados

Septiembre 14, 2014

Da igual que otras tradiciones populares invadan nuestro mapa de festejos sin igual: cabras lanzadas desde un campanario, toros sujetos por una maroma, toros envueltos de llamas que iluminan su cornamenta o espectáculos en una plaza donde se calibra la bravura del toro y su ferocidad en función del número de participantes embestidos. El Toro de la Vega es, hoy, ese símbolo que enarbola la bandera reivindicativa sin atender de ritos o costumbres. Por dar, da igual que en Madrid se maten 600 toros al año. La cuestión es acabar con el Toro de la Vega.

Tordesillas centra sus fiestas alrededor de este evento con el toro como protagonista e indudable motor económico de la Villa del Tratado. Pero después de tanto enfrentamiento, es difícil descifrar dónde hay más barbarie: si en los lanceros que, a pie o a caballo, esperan su momento para acabar con la vida del toro o en esos declarados animalistas que se comportan como animales para evitar su celebración.

El Partido Animalista PACMA convocó este sábado en Madrid un acto de protesta respaldado por su campaña “Rompe una lanza” en contra de la celebración del Toro de la Vega. Lo hace con el apoyo popular de famosetes e intelectuales como los actores y actrices Marta Valverde, Beatriz Rico, Guillermo Ortega, Emma Ozores o Rosa Montero, entre otros. Esta es su máxima expresión pública mientras guarda silencio ante otros espectáculos que no les debe parecer tan atroces. Incluso este torneo divide la cosa política de forma que Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, rechaza su celebración en contra del criterio del alcalde socialista que gobierna en Tordesillas y busca cargarse de razones históricas para justificar no solo su celebración, sino también su pervivencia. En los últimos días se ha celebrado en la localidad un Congreso Internacional sobre el Toro de la Vega que ha reunido a historiadores y expertos taurinos que defienden esta tradición.

Mezcla de partidarios y detractores

Lejos de significar una postura, que no la tengo definida, sí puedo afirmar con conocimiento de causa que los verdaderos animales del Toro de la Vega están entre esa mezcolanza de partidarios y detractores. Los favorables se amparan en la historia y protegen con celo -exceso de celo-, cualquier intromisión en lo que consideran “su” territorio. Por eso, no dudan en utilizar la fuerza bruta para apartar de manera violenta cámaras o testigos ajenos a su fiesta alimentando la teoría de que, en efecto, existe maltrato animal. De lo contrario, no se entiende tanto secretismo. Enfrente, los que no solo rechazan con pancarta en mano sino que pueblan el escenario de la batalla con pinchos o artilugios de dudosa práctica pacifista mientras no paran de gritar e increpar a los que no piensan como ellos. 

La hipocresía rodea esta polémica que obligó a dar un paso atrás al pregonero anunciado, el humorista Leo Harlem, porque su presencia significaba un posicionamiento a favor. Las redes sociales masacraron a este profesional de la sonrisa que cambió el rictus y renunció. Su sustituto, el francés André Viard, experto en esto del Toro de la Vega, dijo que a Leo Harlemle venía grande un pregón de estas dimensiones históricas”.

La vergüenza del Toro de la Vega está en quien intenta imponer su criterio con unas armas bien diferenciadas. Animales animalistas y animales camuflados de preservadores históricos. Hablando de animales, los mismos perros pero con distinto collar.

Félix Ángel Carreras Álvarez

Director Tribuna Valladolid