Menú Portada
¡Qué fuerte!

El tiro al sueño de Mutlu

Mayo 21, 2015

La vida es tan cruel a veces que, pudiendo hacerte merecedora del éxito, dotándote de varias cualidades dignas de el, va y te lo arrebata de un tiro. Mutlu Kaya no pretendía precisamente lo que fonéticamente evoca su apellido. La naturaleza la dotó de una preciosa voz además de una gran belleza física, así que se lanzó al mundo televisivo de los programas que buscan talentos.


Mutlu tuvo la gran desgracia de fascinar en el proceso de selección del programa. Sí, digo “desgracia de fascinar” porque, a raíz de esto, su padre, que no estaba de acuerdo con la participación de la joven en el concurso, ha decidido pegarle un tiro. El novio de la criatura también estaba en contra y ya está detenido, junto a otros tres posibles familiares, por el intento de asesinato de Kaya. Ellos, estos descerebrados, lo llaman “crimen de honor” y lo ven totalmente normal y justificado.

Los familiares del padre de Mutlu la han querido matar para conservar intacto el honor familiar, supuestamente mancillado al participar en el concurso. Por eso le han pegado un tiro en la cabeza. Menos mal que Mutlu esta fuera de peligro de muerte. Otra cosa es como quede después de esto, además de con su sueño truncado.

Dirigir el destino de la vida de sus mujeres

Estos kurdos, como muchos otros radicales de pensamiento y de acción, se creen que pueden decidir por los demás y dirigir el destino de la vida de sus mujeres a su antojo. Se lo creen y lo hacen sin piedad, creyendo que ellos tienen el poder, que ellos mandan y que, para acabar con una posible humillación, es mejor pegar un tiro a tu propia hija. Definitivamente no sé qué les pasa por las cabezas a estas personas. No sé qué creencias tan fuertes y arraigadas pueden llegar a hacerte pensar que, por cantar, humilles a alguien.

El novio, además, tiene la poca vergüenza de decir que ha impedido otras veces que participara en este tipo de concursos y que, desde que ella se ha empeñado en cumplir su sueño, él ha empezado a beber y fumar por todas estas preocupaciones que su novia le daba. A este ejemplar si que le daba yo, pero con un cencerro. Es inadmisible que a estas alturas de la vida exista gente que se crea con el derecho a truncar las ilusiones y la vida de nadie y decidir por ellas. Es increíble que existan personajes que crean que su honor depende de lo que los demás hagan cuando, precisamente su honor queda por los suelos actuando como lo hacen, pegando tiros y matando en nombre del honor o en nombre de Alá.

Rosana Güiza