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Otras opiniones

El tapado del presidente

Mayo 23, 2010

De las cuatro opciones que tiene encima de la mesa el presidente del Gobierno la más probable en ser adoptada no es otra que nombrar un sustituto a corto o medio plazo. Para eso espera que escampe el terrible temporal que se cierne sobre los intereses españoles.

Porque, hay que escribirlo, Zapatero es hoy un líder movido por todos los vientos, zarandeado de norte a sur y en donde un simple “rumor” es capaz de poner contra las cuerdas a la once potencia económica del mundo.

España tiene, en efecto, un serio problema: su comandante en jefe. ¿Es recurrible el enorme deterioro que el Jefe del Gobierno lleva padeciendo desde hace treinta meses? Difícilmente aunque en política los milagros se operan de cuando en vez.

Cuaja en el enorme partido que es el PSOE una idea cierta: Zapatero es el problema. Mucho más cuando ha roto el discurso de lo “social” en mil pedazos después de ser convencido por Emilio Botín y César Alierta de que debía meter el rejón a los pensionistas y a los funcionarios. Lo más fácil de hacer.

Los ricos

En esas estamos cuando se anuncian medidas para sacar el dinero de los bolsillos a los “ricos”. Tengo para mí que no tiene este Gobierno cuajo suficiente para meter en cintura la obscenidad de las nóminas, por ejemplo, de Francisco González, del BBVA, y de sus cuates en la antigua organización financiera vasca. ¡No se atreven! Entre otras cosas, porque el fundamental dinero de los supericos está ya a buen recaudo en otros lares.

De todas las formas, esos ricos para Zapatero son perfectamente descriptibles. Para mi el paradigma de todos ellos es José Manuel Entrecanales (Acciona), el más beneficiado del Gobierno zapaterista. Se llevó la friolera de 2.500 millones de euros en plusvalías en poco más de doce meses sólo con participar en la toma de Endesa.

¡Qué no, Zapatero, que no tienes cuajo para meterles la mano en el bolsillo!

Pepiño

 

El único discurso coherente que he oído en las filas gubernamentales ha sido el del ministro de Fomento, José Blanco. Ha dicho las cosas por corto y por derecho y no le tiembla ni la voz ni el pulso.

 

El gallego, tan despreciado por la derecha mediática y económica porque su bagage académico es muy frágil, está demostrando con hechos que es el más listo de largo de todos estos muchachitos de la Nueva Vía a los que España les pesa demasiado.

 

Blanco es la única posibilidad de sustitución que tiene hoy el vallisoletano. Lo escucho entre los agentes de la economía “productiva”, pero sobre todo, le sigo a diario. Ni siquiera le conozco personalmente pero en la actual hora es de largo el mejor de todos ellos.

Tal y como están las cosas cualquier cosa puede suceder. El PSOE y su jefe se desmoronan a marchas forzadas y afortunadamente para los sufridos ciudadanos y contribuyentes el país permanece, hecho unos zorros, pero continúa estando en pié. Al fin y al cabo, a los pueblos no se les puede arrojar al mar aunque esté rodeado de detritus, eres y miseria.

Lo he escrito unas cuantas veces en este mismo papel cibernético. El PSOE, y la izquierda española en general, se merece una rebelión a bordo como sucede en las grandes potencias democráticas mundiales.

 

Se lo voy a decir más claro: que los órganos pertinentes del Partido Socialista se reúnan, llamen a capítulo a su par y le conminen a disfrutar de la condición de ex, que tampoco es manca la pasta que se llevará y las prebendas de las que podrá disfrutar a costa de todos nosotros.

 

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es