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Otras opiniones

El sustituto de Díaz Ferrán está al caer

Septiembre 26, 2010

Fuentes seguras de CEOE subrayaban a este comentarista hace unos días que el sustituto de Gerardo Díaz Ferrán, el hombre que ha llevado a la representación de la gran patronal a límites históricos de desprestigio y obscenidad, tiene ya perfil y puede venir de tierras navarras.
 
Se trataría de un empresario sensato, buen gestor, con prestigio entre sus pares, aunque desconocido y que habría ya llevado a cabo oficios de representación entre el sector empresarial. Hay algunos indicios respecto al nombre, pero tampoco quiero colarme. Los lectores me comprenderán.
 
Lo que resulta realmente urgente no sólo para los empresarios, tan fundamentales en estos momentos, sino para España es que la patronal tenga un interlocutor del que no tengan que avergonzarse. Sólo el descaro mayúsculo del ex mandamás de Marsans ha permitido que durante muchos meses, después de ser encausado en un sinfín de asuntos judiciales, CEOE haya deambulado como boxeador groggy. ¡No hay derecho!
 
Con más de cinco millones de parados, la única esperanza es que los empleadores y los emprendedores se remanguen, inviertan y miren hacia el futuro que es, en cualquier caso, el de todos.
 
Naturalmente, necesitan que el poder público no siga poniendo palos en las ruedas. Es decir, un gobierno capaz de entender que sin condiciones objetivas mínimas los inversores no pondrán ni un maldito euro. Zapatero, para este empeño, está completamente descartado.
 
Díaz Ferrán se ha sostenido también en un ejercicio bastante obsceno y egoísta porque Moncloa le ha preferido tener al lado. Es el más cómodo; como le tienen pillado no abriría la boca. Así ha sido porque ejemplo en la capital reforma laboral que no servirá absolutamente para nada. Nace como papel mojado. ¡Más que mojado!
 
En un mundo globalizado no hay salvaciones individuales en modo alguno. De ahí la importancia suprema que tiene en estos momentos que los empresarios estén representados dignamente. Con Díaz Ferrán, sencillamente no lo están.
 
Hace unos días, durante la Junta Directiva de CEOE, nadie públicamente abrió la boca para pedir la dimisión de su todavía presidente (bueno en realidad dos) pero en los pasillos no se hablaba de otra cosa. ¿Cuándo se va este tío? ¡Ni con agua hirviendo!
 
Afortunadamente para ellos y también para todos nosotros el navarro está a punto de desembarca. No le arriendo la ganancia pero el empresariado existe y es mucho más potente en nuestro país de lo que inicialmente se puede creer si se mira a Díaz Ferrán.
Es esta una de las muchas cuestiones urgentes que el país tiene planteadas. 


Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es