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Otras opiniones

El silencio de los corderos en torno a Belén

Septiembre 28, 2010

Estoy atónita con este fenómeno cutre y populista que representa Belén Esteban. Me sublevo y convoco una huelga general como la que nos ha preparado Cándido Méndez para acallar a aquellos que dicen que representa al pueblo. Ni Belén Esteban es la voz del pueblo, ni la Princesa del Pueblo ni otros cargos representativos en donde se necesite contar conmigo.
Belén Esteban es la representación de la incultura, la ordinariez barriobajera y el reflejo en el espejo en el que no se debería mirarse nadie. Cetros como este deberían tirarse a la basura, pues es evidente que nuestro país necesita levantar cabeza con gente preparada y resolutiva que cuente con otras “ambiciones” diferentes a la de San Blas.
Conste que a mí Belén no me cae mal e incluso estoy convencida de que en las profundidades submarinas es buena chica. La otra cara, la que es fruto del marketing televisivo y que ha dejado de ser persona para transformarse en producto, no me gusta nada. Es su caso: Hyde pudo con Jekyll y lo malo de elegir como profesión el insulto y la difamación diaria es convertirse en lo peor de uno mismo. En algunos platós televisivos debería entrar a trabajar  “El Exorcista” que a buen seguro se ganaría el jornal con el sudor de su frente.

Comparaciones entre princesas

Se compara a Belén Esteban con la Princesa Letizia. Al fin de cuentas, las dos han salido del pueblo y las dos se visten de Mango. La única diferencia que les separa es que una ha sido abducida por la Monarquía y reniega del pueblo que la trajo al mundo mientras que a la otra le sale el pueblo cada vez que habla. Casi que me quedo con la “Barbie de extrarradio” que, por ser más auténtica y cercana, pasa más por la nieta del taxista que no la otra estirada.
Hay opiniones para todo y una de las peores consecuencias de no tener acceso a una herramienta tan importante como es la cultura y de carecer de la formación adecuada es la de caer fácilmente en el manejo de otros mucho más listos o listillos. Nuevamente aquí la mano obrera es manejada por intereses capitalistas. Belén ha dejado de trabajar en la tele; ahora es la tele quien trabaja para ella las venticuatro horas del día.
Alguien que como ella es partidaria de la pena de muerte y que dispone de un fusil cargado tan letal como son tres programas televisivos en prime time debería dar miedo. Y si no que se lo recuerden a la periodista Pepa Jiménez a quien han tratado de linchar impunemente por no tenerle simpatía. Se impone la dictadura de las cadenas televisivas y la lucha de audiencias sin tregua. Por Belén MA-TAN.
En una España en crisis las masas de corderos consumen silenciosamente, versus autómatas y durante horas, todo lo que los directores de orquesta imponen. Horas insufribles de programas sin contenido son insuflados a gente sin criterio, con vidas vacías que tratan de buscar en la pantalla un espejo donde reflejar sus simplezas. Tanta manipulación y verdad distorsionada impuesta por estos dictadores del poder mediático convierten el derecho a la información en una quimera.

La España Malaya

La capacidad de confundir al público en masa es algo que tiene muchos precedentes en la historia. Recuerden cómo en octubre de 1938, Orson Welles provocó el suicidio colectivo de cientos de personas a través de un programa radiofónico de entretenimiento. Aquellos que no sintonizaron el programa al inicio no entendieron que la guerra de los mundos era sólo una ficción y decidieron acabar con sus vidas antes de que acabase el programa. Me espeluzna que algún día cualquiera de estos “iluminados televisivos”, aunque carezcan de las capacidades interpretativas de Welles, decida que esa masa de corderos se tire por la ventana.
Parece ser que, según una encuesta de Sigma, si Belén Esteban se presentase a las elecciones generales se llevaría un 8% de los votos. Así va el país y así seguirá… Triunfa el cachondeo, las litronas, los after hours, el trasnoche y la sinvergonzonería. Esto es la España Malaya y de corderos degollados. Ya nos lo recuerda Zerolo, cuando la pasada semana dijo que Belén era una madre coraje. Este cada vez que habla hace que suba el pan. ¿Qué pensará de aquellas que no ganan cien mil euros al mes y friegan escaleras para sacar adelante a una familia numerosa?… Sin palabras.
No se hable más. A ver si tenemos suerte y gana la elecciones, seguro que con ella el país mejora.

Teresa Bueyes