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Mensaje en una botella

El ser humano es extraordinario

Junio 24, 2010

El ser humano ha demostrado durante siglos que sabe esperar. No todos saben hacerlo. Pero quienes saben hacerlo, son humanos. Acabamos de asistir a una demostración demoledora de la capacidad humana para saber esperar, aún a sabiendas del riesgo que entraña una larga espera.

El tenista estadounidense John Isner saltó a la pista central de Wimbledon un martes, pero el partido que le enfrentaba al francés Nicolas Mahut acabó el jueves. Lo que ocurrió fue que el quinto set se les había atragantado y no había manera de deshacer la igualada. Finalmente, Isner se impuso a Mahut por 70-68. Habían sido necesarias 11 horas de partido, divididas en cómodos plazos de tres días. Se dice pronto pero se tarda mucho.

Llega el momento de seguir los pasos de tan ejemplares tenistas. Ellos son un ejemplo para todos nosotros. Nuestra democracia treintañera podrá mejorar por fin gracias a provechosos debates políticos de 11 horas de duración en los que los candidatos desayunen, coman y cenen en directo con el pretexto de ahorrar una cantidad considerable del gasto electoral: digamos del 15 por ciento. ¡Qué gran ahorro!

El tamaño importa bastante

Es hora de que Jorge Javier Vázquez reciba el espaldarazo que merece gracias al encargo de triplicar las cuatro horas de su programa de Telecinco. La capacidad del presentador está fuera de toda duda. Pero, ¿resistiría una temporada completa sin una cura de sueño de urgencia durante la emisión de alguno de los programas? Tampoco pasaría nada: <strong>conexión con la habitación en la que esté durmiendo, plano fijo y a echar millas durante horas. El experimento ya ha sido probado con éxito en algún espacio de telerrealidad.

Llega la oportunidad con la que siempre ha soñado la FIFA: apostar por partidos de fútbol de larga duración. Porque el tamaño importa bastante en el deporte rey. Un empate a cero de 90 minutos se hace corto, pero un empate a cero de 990 minutos puede animar al personal a hacer amigos en la grada. Se trata de una forma de relacionarse que fomenta la camaradería y crea vínculos entre semejantes.

Ya imagino a Javier Ares y Javier Ruiz Taboada acordándose en el Radioestadio de Onda Cero del gracioso que propuso en el Extraconfidencial.com que alargaran los partidos de fútbol. Ares y Taboada tienen bastantes probabilidades de encontrarse con el gracioso porque es el mismo con el que se cruzan por los pasillos de la emisora cada fin de semana.

El soniquete de las vuvuzelas

¿Imaginan que el Mundial de Sudáfrica durara 11 meses en lugar de uno solo? Bueno, no está mal pensado. Sería un verdadero año sabático para quienes se meten fútbol en vena durante los días que se prolonga la Copa del Mundo. Un escenario idílico para quienes prescinden de toda vida humana circundante mientras el balón está rodando.

¿Acaso hay algo más hermoso que 11 meses con el pertinaz soniquete de las vuvuzelas zumbando sin parar? Sólo es comparable a la felicidad que infunde a los jugadores la misión de perseguir un balón cuyo nombre significa “celebrar” en zulú. ¿Celebrar? Pero si futbolistas están deseando celebrar que se pinchen todos los ejemplares de semejante engendro, que no gusta ni a porteros ni a jugadores de campo.

Todo esto puede acabar ocurriendo mucho antes de lo que creemos. Pero tengamos paciencia cuando ocurra. Porque, como recordaba con frecuencia Camilo José Cela: “Quien resiste, gana”. Es una verdad tan grande como la que defienden los internos del Hospital Psiquiátrico José Tiburcio Borda de Buenos Aires, que nos reconcilian con la cordura: “El ser humano es extraordinario”.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com