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Mensaje en una botella

El sentido ético de la política

Enero 13, 2011

El otro día intenté comprar en las rebajas. Sólo lo intenté. Fue imposible. No estaba dispuesto a tiznarme la cara de betún, poner cuerpo a tierra y arrastrarme entre las tropas enemigas para alcanzar una bufanda o unos calcetines a mitad de precio. ¿De dónde había salido toda esa gente? No lo sé. Lo que sé es de dónde no ha salido: del Palacio de La Moncloa.

Los antiguos inquilinos de La Moncloa y ex presidentes Felipe González y José María Aznar no necesitan comprar en las rebajas de enero. Ambos cobran 80.000 euros al año con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. O sea, con cargo a los impuesto que pagamos usted y yo… entre otros. Son retribuciones vitalicias. O sea, hasta que el cuerpo aguante. No está mal.

Claro que lo que está mejor es que este sueldo que perciben es compatible con el que van a recibir de las compañías eléctricas que acaban de ficharlos. Los ex presidentes van a embolsarse entre 126.500 y 200.000 euros al año de estas empresas que han tenido a bien contratarlos. Sabíamos que González y Aznar eran eléctricos. Pero no tanto.

Justicia social

Los dos hombres que han presidido los Gobiernos más longevos de nuestra Democracia están en su perfecto derecho de trabajar en lo que mejor les parezca. Faltaría más. Pero quizá sea el momento de recapacitar sobre el sentido ético de la política. La palabra política nace del sustantivo griego politikós, que significa “ciudadano”. El ciudadano es, por tanto, el principio y el fin de la política. Si a esto añadimos que Aristóteles defendía en su Política la necesidad de “la justicia social”, concluímos que sólo es un buen político el que trabaja para que sus conciudadanos disfruten de una vida más justa.

Esta época de grave crisis económica parece la más adecuada para predicar con el ejemplo. ¿Acaso no es ésta la mejor manera de ponerse al servicio del bien público? En tiempos de apretura para la mayoría de los españoles, sería consecuente que los que han sido elegidos por el pueblo demostraran al pueblo que vinieron a servirlo. No sé si un ex presidente del Gobierno puede rechazar el cobro de un sueldo vitalicio. O, mejor dicho, no sé si debe de hacerlo. Pero estoy seguro de que puede hacer algo al respecto.

Democracia

En modo alguno pretende este columnista dar lecciones a quienes han servido a España de la mejor forma que supieron hacerlo. Sólo me atrevo a escribir mis pensamientos. Sólo me aferro a la formación humanística que he recibido y de la que tan orgulloso me siento. Sólo recuerdo a los clásicos griegos que he leído y que son los mismos que inventaron este sistema político llamado Democracia. Es un sistema imperfecto, pero no conozco otro mejor.

Escribía antes que los que pelean cuerpo a tierra en las rebajas en pos de una bufanda o unos calcetines no han sido inquilinos del Palacio de La Moncloa. No me deslizaré ahora por las laderas de la demagogia mencionando a quienes hace unos años vivían con holgura y ahora apenas tienen para comer. Prefiero plantarme aquí y ahora. Prefiero que usted imagine durante unos segundos que cualquiera de nosotros puede ser víctima de esta maldita crisis. Aunque lo que realmente prefiero imaginar es que más pronto que tarde podamos hablar de la crisis en pasado. Y que podamos decir que cualquier tiempo pasado fue peor.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero