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¡Qué fuerte!

¿El Senado de Babel o la Torre de Bobez?

Abril 30, 2010

Cada día que pasa amanecemos en España con un problema nuevo. Situaciones de las que deberíamos preocuparnos y que habría que solucionar con urgencia, y no nosotros, sino el Gobierno. A saber: Garzón saca de la cárcel a un etarra con la excusa de que tiene que cuidar a su madre y tenemos que creérnoslo y consentirlo. Zapatero dice, por décima vez, que estamos ante el fin de la crisis y que el paro va a empezar a bajar a partir de ahora y también tenemos que tragarnos la bola.

Se desploma la bolsa española. Un radical pega a otro en el metro por ideas diferentes, extremistas y sin sentido. Hombres que matan a sus mujeres. Los Estatutos tienen enfrentados a medio país con el otro medio. El paro no deja de subir. Se ha abierto un gran debate “velo si, velo no” con encuestas e incluso denuncias de por medio. ¿Y qué me dicen de todas las noticias relacionadas con el gran trauma de que Jenifer López haya venido a España a presentar su última película y se niegue a hablar de su trasero? El miércoles esta noticia copaba todas las páginas de sociedad de los periódicos. Ese mismo día el F.C. Barcelona perdía ante el Inter de Milán, otra gran tragedia para España, una lástima ver como ese Nou Camp lleno de banderas españolas caía ante un equipo extranjero.


La Torre de Babel en el Senado

Cualquiera de estas cosas, desde lo más grave a lo más banal, es mucho más interesante e importante que el Senado haya aprobado, por una diferencia de 12 votos, que se tome en consideración la propuesta de reforma de su Reglamento para que se puedan utilizar en los plenos y comisiones las lenguas cooficiales de las Comunidades Autónomas, catalán, gallego, vasco, valenciano y mallorquín. ¿Qué significa esto? Pues que si esto se llegara a aprobar, en cada sesión, los senadores podrán utilizar el idioma que les de la gana. Entonces, será necesario contratar traductores para que todo el mundo pueda entenderse.

Parece que, en lugar de evolucionar vamos para atrás. Como bien ha dicho un senador que ha votado en contra, “haremos un ridículo espantoso” en Europa. Estoy segura de que cuando se hayan enterado en la Unión Europea o en la ONU se han tronchado de risa, somos el hazmerreír de Europa. Es algo innecesario, entre otras cosas, porque ya tenemos una lengua con la que todos nos entendemos a las mil maravillas, y ni aún así, conseguimos ponernos de acuerdo en muchas cosas. Pero también es inútil, teniendo en cuenta como está la economía, añadir un gasto más en la contratación de un equipo de traductores y los consiguientes aparatitos para la oreja. ¡Es que es muy fuerte! Se van a gastar más de un millón de euros en algo absurdo e innecesario cuando todos hablan el mismo idioma, el español, y todos se entienden perfectamente. Y ese dinero va a salir de nuestros bolsillos, por supuesto. Se han vuelto locos. Se supone que, en la Torre de Babel, Dios dio a cada hombre una lengua diferente como castigo y vienen ahora unos cuantos nacionalistas a los que hay que hacerles caso para que esto parezca como aquello, una falta de entendimiento y un desastre total.

Defensa absurda

La manera que tuvo Leire Pajín de defender la propuesta es lo más absurdo y ridículo que he oído en la vida. Habló en cuatro idiomas y aseguró que supondrá un gran avance. Sí, lista, sí, un gran avance hacia el retroceso. Sí, chica, sí, esto se hace en la UE y en la ONU porque tenemos presidentes que no saben hablar inglés y por eso es necesario este sistema de traducción. Ahora que todo va hacía una era global, estamos encaminados hacía la globalización, aquí, en España, se ve como un síntoma de la evolución y la globalización que cada uno hable como le de la gana. Pues hablé usted como le de la gana en su casa y en la calle, que seguro habrá quién le conteste, como le de la gana, claro.


Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com