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¡Qué fuerte!

El romanticismo en peligro de extinción

Septiembre 6, 2012

No puedo olvidarme de la noticia que encontré hace unos días en un periódico, no sólo por graciosa, sino por lo que me ha hecho pensar. Resulta que un joven chino quiso sorprender a su novia y, para ello, se auto envió a ella; le pidió a su amigo que lo empaquetara y lo llevara a una empresa de mensajería para ser entregado a su amada. El amigo realizó el encargo y se fue volando a la oficina de la afortunada para inmortalizar el momento con su cámara de video. Pero el paquete no llegaba. Se suponía que la entrega se realizaría en media hora pero se retrasó hasta tres horas. Cuando la chica abrió la caja se encontró al novio moribundo en el interior; el pobre aguantó hasta el final para no arruinar la sorpresa a su amada, a pesar de estar asfixiándose en el interior de la caja. Como rezaba el subtitular, “el amor no tiene límites, el cuerpo humano sí” ¡Qué bonito!

Ya no se dedica el tiempo necesario al amor

Es una historia preciosa. Esto me ha hecho pensar que ya no quedan hombres románticos. Que, en el amor y en la vida en general, todo se ha banalizado y ya no se dedica el tiempo necesario al amor, quizás porque el amor necesita demasiado tiempo. Lo dicho, ya no quedan hombres románticos y si queda alguno, yo no lo conozco. Los hombres que me rodean, -por lo que voy a decir debo rodearme muy mal-, creen que ser cariñoso es darte una palmadita en la espalda o llamarte dos días seguidos. Creen que ser romántico es una mariconada y una horterada que ya no se lleva. Creen que a las mujeres adultas nos atraen los hombres prepotentes, chulos, seguros de sí mismos y con una dosis de egoísmo y egocentrismo. Nada más lejos de la realidad. Al contrario. Todas las mujeres que me rodean buscan justo lo contrario a lo que ellos creen; un hombre inteligente, divertido, sincero, fiel y romántico… el hombre perfecto y en extinción. Las mujeres que me rodean quieren un hombre detallista, cariñoso, de palabras, sí, pero sobre todo de actos. Y sobre todo, buscan un hombre para toda la vida, cosa que, me temo, a estas alturas y como están las cosas, ya no hay. Es más, ya no creo que haya nada para toda la vida.

No sé donde está el fallo ni que nos ha pasado. No sabría dónde buscar el error y mucho menos cómo encontrar una solución. Tengo algún amigo que me dice claramente que no quiere pareja estable porque puede tener cada noche a una diferente ya que las mujeres ahora lo ponemos muy fácil. Esto nos hace a nosotras las culpables. También tengo alguna amiga que me dice que no quiere pareja estable porque todos los hombres con los que da tienen las cualidades arriba citadas. Esto les hace culpables a ellos. Al final, ninguno y a la vez todos somos culpables de esta deshumanización sentimental. Aún así, a pesar de todo, sigo creyendo en el amor. 

Rosana Güiza Alcaide
rguiza@extraconfidencial.com