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Mensaje en una botella

El Rey pide perdón a quienes siempre pedimos perdón

Abril 20, 2012

Pedir perdón es como saludar: se aprende de pequeño. Unos tardan poco tiempo en aprender, otros tardan unos años y otros están criando malvas sin haber pedido perdón en su vida. El comportamiento del Rey ha sido profusamente analizado por mentes monárquicas que podemos considerar majestuosas y por cerebros republicanos que podemos de definir como modestos (he recurrido a este anónimo del término majestuoso, definido por la Real Academia Española como aquéllo “que tiene majestad”, para dejar a cada uno en su trinchera).

Pero sea majestuoso o modesto el comportamiento, pedir perdón es algo humano. Y siguiendo el razonamiento de Terencio, “nada de lo humano me es ajeno”. Por eso dedico estas líneas a ensalzar un comportamiento tan nuestro. No me refiero a los humanos. Me refiero a los españoles. Aun a riesgo de que caer en la injusticia que conlleva toda generalización, seguro que sabrán disculparme los escasos compatriotas que no acostumbran a disculparse.

“Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”, dijo el Rey este miércoles a mediodía. A la hora del aperitivo, millones de españoles escuchaban esas palabras a través de la Radio o la televisión mientras se sentían plenamente identificados con las disculpas del monarca. ¡Qué familiar nos resultaba esa manera de expresarse! Al fin y al cabo, forma parte de nuestra vida cotidiana.

Miénteme

Pongo la mano en el fuego, con la certidumbre de quien sabe que saldrá ileso, al afirmar rotundamente que la inmensa mayoría de los españoles acostumbra a pedir perdón. Con asiduidad, como el que saluda todos los días. Cuando me refería a quienes tardan unos años y a quienes están criando malvas sin haber pedido perdón en su vida, estaba refiriéndome a una minoría insignificante. Naturalmente. Y cuando me refería a quienes tardan poco tiempo en aprender a pedir perdón, estaba refiriéndome a la inmensa mayoría de los que pueblan esta vasta piel de toro. ¿Acaso alguien lo duda? ¿Duda usted, señora? ¿Duda usted, caballero? No es posible. Si está dudando es que usted no vive aquí.

Qué interesante ha sido oir y ver al Rey pedir perdón. Ya he leído la opinión de varios expertos en lenguaje gestual que concluyen que el Rey fue sincero en sus disculpas. Es una pena que no sigan grabándose capítulos de la serie Lie to me (Miénteme), en la que el magnífico Tim Roth interpreta al Doctor Lightman. En esa serie, que en España emite Antena 3, aparecen testimonios reales de dirigentes mundiales que ilustran cómo mentimos o decimos la verdad. El Destino ha querido que Miénteme fuera cancelada antes de que el Rey fuera a cazar elefantes a Botsuana.

Otra coincidencia del Rey con la mayoría de los españoles: pedir perdón y hacerlo de verdad, no para quedar bien. Me llena de orgullo y satisfacción haber nacido donde he nacido y llevar la bandera rojigualda en mi carné de identidad. Me encantaría que el Ministerio del Interior se ocupara llenar un vacío que hasta ahora nadie había detectado. Dejo mi propuesta por escrito. Que en el DNI figure, bajo el nombre de nuestra nación, una leyenda tan concisa como irrefutable. La nueva presentación del carné de identidad será la envidia del mundo entero: “España, donde todos piden perdón si se equivocan”.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero