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Otras opiniones

El Rey, al pairo

Diciembre 27, 2009

Un buen marino como Usted, Majestad, me entenderá rápidamente. Porque le voy a escribir por corto y por derecho como a Usted le gusta, Señor.
Escuché atentamente su mensaje navideño al pueblo español, cada vez más pueblo de pueblos ante su pasividad institucional, y tengo para mí que ese discurso no se escribió en La Zarzuela como es de menester.
Ya sabemos, Majestad, que a tenor de sus atribuciones constitucionales “estrictu sensu” le han dejado más pelao de mando que a un sargento chusquero, pero hay ocasiones en las que un Jefe de Estado debe estar por encima de la coyuntura.
Ese discurso, estimado ciudadano Don Juan Carlos, se redactó por escribanos de Moncloa porque, en síntesis, contenía lo mejor y más granado del pensamiento zapaterista. ¡Mal vamos! España no es ya sólo el país campeón de campeones en desempleo y reparto de miseria sino que ni siquiera se guardan las formas. Los “descamisados” e incompetentes de Zapatero lo inundan todo y todo lo secan.
Era gracioso -sino tragicómico-ver al Rey de España leer un papel que no era el suyo y vehicularse por parajes de la nada, caducos, hueros que representan a la perfección a un tal José Luis Rodríguez Zapatero. Ni cuando el “bienio negro” de Aznar se había visto nada igual.

La caída del empresario amarillo

Por lo demás, la caída (más que anunciada por este comentarista), del empresario “amarillo” por antonomasia llamado Gerardo Díaz Ferrán, viene a confirmar un axioma redicho: “nada que no es verdad permanece”.
Este Díaz Ferrán, junto con su socio Gonzalo Pascual, era más falso que un euro de madera. Toda su vida ha estado jaleado por la mamandurria en estado puro; ora del felipismo; ora del aznarismo/ratismo; ora del zapaterismo; oral del aguirrismo. Perjudicando siempre a los auténticos empresarios del sector como el conocido Juan José Hidalgo o José María Fluxá.
No puede seguir ni un segundo más al frente de CEOE, tal y como el Gobierno pretende, porque en el fondo es su rehen.
Pero al margen de sus aventuras empresariales, que las tiene crudísimas, tiene que responder “ipso facto” del tema de Aerolíneas Argentinas y de los 850 millones de dólares que Álvarez Cascos le endiñó para que reflotaran la maltrecha compañía sudamericana. ¿Dónde está ese dinero? Los rumores se han disparado -con razón- y pueden salpicar no sólo a estos indeseables (“geos”) empresarios, sino también al nefasto asturiano al que estimo alguna vez veré sentado en un banquillo.
Por lo demás, el país sigue en la deriva del abismo… Un dato: un españolito/a que haya llegado a este mundo entre la Nochebuena y la Nochevieja trae bajo el brazo nada menos que 50.000 euros de deuda.
¿Lo entienden ahora?
Zapatero no, estará en Doñana o Lanzarote.

Graciano Palomo es periodista y analista político