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El mayordomo

El Príncipe Carlos: un estilo clásico, sobrio, elegante e intemporal.

Octubre 18, 2009

Si hiciéramos un repaso rápido a los más de 60 años de vida del Príncipe Carlos podríamos observar que su forma de vestir apenas ha cambiado en todos estos años. Este hecho, que a priori puede parecer insignificante, es digno de toda nuestra admiración.

Seguramente todos tengamos en mente algún aristócrata que ha experimentado un cambio radical en su vestir una vez adquirido dicho estatus o a algún otro que sintiéndose objeto de las miradas ha decidido cambiar su anterior look elegante e imitable por otro acorde simplemente a las modas del momento.

Por el contrario, si tenemos la oportunidad de acudir a una librería inglesa y ojear las numerosas biografías que existen sobre la persona del Príncipe Carlos podremos observar en las fotos interiores que su forma de vestir apenas ha sufrido cambios destacables en todos estos años.

No obstante, esto también ha dado alas a sus detractores para calificarle como una persona aburrida a la hora de escoger su vestuario. De hecho, el Príncipe Carlos siempre ha vestido conforme al estilo más británico y durante más de 30 años se ha mantenido fiel a los patrones clásicos que sus sastres de Anderson&Sheppard y de Gieves&Hawkes le han aconsejado.

Algo similar le ha ocurrido a los patrones y diseños de sus camisas de Budd y de Turnbull and Asser los cuales se han mantenido constantes durante todos estos años y nunca sucumbieron a las modas del momento.

Un estilo clásico, elegante e intemporal

El corte de sus trajes no puede obedecer a patrones más clásicos. Cortes amplios que ayudan a que el traje descanse sobre el cuerpo sin insinuar demasiado la figura, solapas anchas y de corte bajo, faldones con dos aberturas cuyo largo coincide exactamente con el de los nudillos de la mano, pantalones sin vuelta en los dos y tres piezas y con vuelta en los cruzados. Este último detalle es uno de los escasísimos puntos que no es compartido por los caballeros más puristas quienes hasta en el traje cruzado optan por pantalones sin vuelta.

Aunque ha sido frecuente verle vestir trajes sencillos de dos piezas o con chaleco, en los últimos años el traje que con más frecuencia viste el Príncipe de Gales es el cruzado y con todos sus botones abotonados.

Otra nota que denota su gusto por la verdadera elegancia, es el vestir en todo momento un pocket square. Este complemento cada vez más en desuso pero cada vez más necesario es un fiel acompañante de todas sus chaquetas. Da igual el país que visite, con quien se reúna, él siempre vestirá su pañuelo independientemente de que su homólogo no sepa ni siquiera que las chaquetas se confeccionaron con un bolsillo a la altura del pecho para lucirlo. Además su particular forma de mostrarlo nos indica que se siente orgulloso de su elección.

Su vestimenta ha huido siempre del colorido excesivo. Sus trajes monocolor o diplomáticos son su elección más recurrente. Algo parecido sucede con sus camisas. Éstas suelen ser también de un solo color o en todo caso solo una fina línea podremos apreciar en ellas. Será difícil verle con ca