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Mi Tribuna

El PP no se entera y todavía se pregunta ¿Por qué?

Mayo 31, 2015

Ha pasado una semana y todavía no se han enterado. Siguen dando vueltas a sus análisis, mirando alrededor y preguntando continuamente por qué. Y lo curioso de todo el batacazo del PP quizá no esté en sus políticas, sino en sus maneras. Ganar para perder con el riesgo de perder para mucho tiempo porque el partido se desangra por los nombres más significativos, aquellos que sostenían una hegemonía supuestamente inquebrantable en unos territorios teñidos de azul: Madrid, Valencia, Valladolid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Baleares…

¿Qué hicimos mal?, se preguntaban. ¡Vaya hostia!, alucinaba Barberá. Pues sí. Hoy sabemos que esta España de las urnas tiene ahora nuevos juegos para añadir al tablero después de alimentar a los cuervos que se comen sus ojos. El PP se divertía con Podemos porque masacraba al PSOE, pero la fragmentación de la izquierda no ha resultado tan letal para los socialistas ya que han ganado opciones de añadir fuerzas. La suma de votos aniquila el poder territorial del Partido Popular y los pactos se imponen en unos nuevos tiempos inciertos, pero que se contemplan expectantes. Al PP le salen rivales al lado y de frente. Tampoco ha sabido contener el fenómeno de Ciudadanos, al que ahora se agarra para no perder más de lo poco que tiene.

Premonición para las Elecciones Generales

Si resumimos esta última semana, tenemos que repasar indiscutiblemente la reflexión en voz alta del presidente de Castilla y León. Juan Vicente Herrera fue directo al problema cuando invitó a Rajoy a mirarse al espejo. Después hemos visto como Bauzá o Fabra han practicado el seguidismo político de plantear una salida que favorezca la entrada de aire nuevo en un partido noqueado. Desde Valencia llegan rumores sobre una rebelión general que no sabemos cuánto tiene de verdad, pero sí cuánto contiene de mensaje. Estas elecciones han encendido todas las alarmas porque, conocido el resultado, parecen una premonición de que lo mejor o peor, según se mire, está por llegar.

Un dirigente popular me confesaba estos días que este revés electoral hay que centralizarlo en la corrupción como la razón principal de una victoria insuficiente que se traduce en derrota. Puede ser que los votantes hayan hecho una reflexión simplista basada en haber aguantado estoicamente toda la política de recortes mientras saltaban a la palestra pública, uno tras otro, casos vergonzantes que han colmado el vaso de la paciencia transformando el voto en castigo. A esto hay que unir la explosión de Podemos con sus diferentes marcas blancas o agrupaciones de electores y el aguante del PSOE, más robusto de lo que parecían indicar las encuestas previas.

Sin capacidad de autocrítica

Pero todavía no he escuchado una autocrítica general más allá de las palabras de Herrera. Un mea culpa por vivir alejado de los problemas diarios, incluso por presentarse con cierta prepotencia política en nuestro día a día. El PP ha realizado una mala gestión en las candidaturas porque ha preferido desempolvar el álbum en lugar de buscar cromos nuevos. Es inexplicable, por ejemplo, que en Valladolid hayan apostado por un candidato pendiente de una sentencia judicial que finalmente ha resultado condenatoria con la consecuencia de haber perdido una Alcaldía de vital importancia y tener un político inhabilitado.

Hay ganas de otras caras y, sobre todo, de otras formas porque siguen sin enterarse de que han fallado las formas. Por encima de la política, han fallado esas maneras de aplicar unas normas que se han topado con un soberbio ‘basta ya’ cuyas consecuencias las veremos a partir de ahora. Y como las cosas transcurran dentro de una normalidad razonable, que se prepare el PP para estar un tiempecito a la sombra.

 
Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid