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¡Qué fuerte!

El poder de la teta

Julio 18, 2014

Me sorprende muchísimo como, a día de hoy, con lo avanzada que está la sociedad y lo hartos que estamos de ver tantísimas cosas, nos siga sorprendiendo o alarmando una teta. En San Fermín, unas mujeres borrachas enseñan sus tetas y unos hombres borrachos se lanzan a sobarlas como si jamás hubieran visto o tocado una. Se vuelven locos y, en las imágenes que se recogen, las caras lascivas de ellos mientras las agarran me dejan siempre perpleja. Cuando salen imágenes en televisión sobre las vacaciones de verano, el cámara siempre enfoca a mujeres que toman el sol sin la parte de arriba del bikini; es decir, enseñando las tetas.

Una película española no es película si no sale una teta. Las activistas femeninas, estas que están de moda, han elegido como forma de protesta pasear sus tetas por cualquier escenario social o político para llamar la atención, ya que carecen de argumentos sólidos e inteligentes para defender sus ideales. Son estos ejemplos los que se me ocurren ahora, pero hay más. ¿Qué les pasa a las tetas? ¿Qué poder oculto tienen los pechos femeninos para ser centro de atención y de polémicas? ¿Qué clase de hipnotismo provoca en las personas ver una teta? Inexplicable, sinceramente. Tendrían que hacer un estudio para averiguarlo.

Solo un trozo de carne

La última que tenemos en torno a las tetas es la censura en algunas redes sociales. Concretamente en Instagram, que se ha prohibido la publicación de fotografías de desnudos, desnudos parciales o considerados sexualmente sugerentes. Ante esto, surgió el movimiento #FreeTheNipple en el que algunas famosas se han dedicado a enseñar sus pechos en contra de esta normativa absurda. Tan absurda como el hecho de empeñarse en enseñarlas. No entiendo el afán que tienen algunas mujeres de ir con las tetas al aire y enseñarlas así porque sí, como tampoco entiendo el afán de otros de ocultar y censurar una teta. Si se enseñan porque se enseñan y si se esconden porque se esconden.

Se trata sólo de una teta, de un trozo de carne que tenemos todas las personas, con la diferencia de que a unas les sobresale más que a otras. Desde que nacemos, hombres y mujeres estamos ligados a una teta, a la de nuestra madre que nos dio de mamar. Nosotras, las mujeres, vivimos con ellas, vosotros, los hombres, también. Y nuestra teta, será vital para nuestros hijos, ya sean hombres o mujeres y así, este ha sido, es y será siempre el ciclo vital de una teta. A pesar de todo, los hombres, cada vez que vean una teta, seguirán volviéndose locos y las mujeres, se seguirán empeñando en enseñarlas como símbolo de libertad e igualdad. Este es el poder de la teta. ¿Dónde llegaremos gracias a ellas? Está por ver. Por ahora, a ningún sitio. 

Rosana Güiza