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Atando cabos

El plante de Rajoy

Julio 22, 2012

n a sabiendas de que ya nadie esta seguro de nada, aún constatando que el PP, el PSOE, el Gobierno, todos se han traicionado a si mismos y han hecho “por razones de Estado” justo lo contrario de lo que predicaban y presumían. Aún interiorizando que nos quedan como mínimo dos años de recesión, aún con todas las cosas que podamos imaginar a corto plazo, hay algo que todavía mantengo y que tiene que ver con la forma de gobernar y la personalidad, no del PP, sino de Mariano Rajoy. La tenacidad.

El actual presidente del Gobierno no es precisamente el más carismático de los que han pasado por nuestra reciente historia democrática, es más, yo diría que es el que menos carisma ha tenido. Un político con un perfil medio, moderado, y con una ambición disimulada. Pero tiene algo que ninguno de los anteriores presidentes ha tenido, una ventaja por encima de todas: la tenacidad, la tozudez bien entendida. Asomó algo de esa característica en la última cumbre de Bruselas. De la mano del primer ministro italiano, Mario Monti, ambos hicieron un amago de plante. Les funcionó en el momento. Pero se demostró inútil a los pocos días. Pero ahora, y llegado el momento del peor de los escenarios, llegado el momento de una intervención total, Rajoy se plantaría, cono hizo en ese Consejo europeo. O eso, o de lo contrario dimitiría. Sin cálculos electorales. Estamos en otro escenario. No lo consiguió Rubalcaba cuando gobernaba, y no lo conseguiría, en este caso, Rajoy.

Todo lo que se suponía no iba a pasar ha pasado

Mariano Rajoy no está en el Gobierno para quedarse. Sabía, antes de llegar a Moncloa, que le iba a tocar el peor momento. Lo tenía y lo tiene asumido. Su única obsesión es no dejar un legado económico como el que le han dejado a él. Pero eso, de momento, tampoco lo está consiguiendo. El primer revés a sus propios principios lo tuvo con la subida del IRPF.

Y a partir de ahí llegó el resto. La subida del IVA, el incremento del copago farmacéutico, la reducción del dinero para dependencia, el céntimo sobre céntimo de la gasolina; los salarios han bajado en el sector privado y los han vuelto a bajar en el público; la jubilación se ha retrasado y la prestación de desempleo, a partir del séptimo mes, se ha reducido. Los compradores de vivienda se quedan sin deducción, las empresas sin bonificaciones en el impuesto de sociedades, los productores de renovables pierden las primas (y el negocio) y las eléctricas tradicionales preparan reajustes para hacer frente a sus nuevos gravámenes. Todo lo que se suponía que no iba a pasar, ha pasado. Todo para cumplir el déficit.

Pero todo también tiene un límite. El cumplimiento de España se debe compensar. Y en este momento, ante la situación de emergencia del país la única situación pasa por el Banco Central Europeo con el permiso de la canciller Angela Merkel. O compra deuda soberana pronto, o inyecta dinero con urgencia, o de lo contrario España estará abocada a la intervención total. Antes de que eso ocurra, Mariano Rajoy se plantará. Y en ese momento, o lo consigue, o se marcha.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio