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Atando cabos

El peso del pasado

Abril 25, 2012

Por mucho que el actual PSOE intente abanderar el liderazgo de la oposición a base de llamamientos a la revuelta callejera. Por mucho que Alfredo Pérez Rubalcaba intente una y otra vez presentar a su partido como el único que defiende el estado de bienestar, frente a un Gobierno que lo pretende destruir. Por muchos argumentos, algunos de ellos quizá con razón, que esgrima una oposición contra un Gobierno que no para de anunciar malas noticias. Por mucho esfuerzo que haga, el actual Secretario General del PSOE tiene el mayor de los problemas: credibilidad interna.

Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido un valor seguro en el PSOE. Un referente para muchos. Un parlamentario exigente, pero empeñado en continuar una tarea que, por muy mal que lo haga el PP, el PSOE no ofrece recambio. Son cada vez más los que piensan en su propio partido que “Alfredo puede tener algo de presente, pero muy poco futuro“. El líder socialista viene arrastrando, aunque lo intenten disimular, la división con la que su partido salió del 38 Congreso Federal de Sevilla.

Rubalcaba ha perdido los principales Congresos regionales de su partido

Respeto absoluto pero escaso entusiasmo“, así me definía a Alfredo Pérez Rubalcaba, un destacado dirigente regional socialista. Lo cierto es que desde la cita de Sevilla, donde venció a Carmen Chacón por tan sólo 22 votos, Rubalcaba ha perdido los principales Congresos regionales de su partido. En todos, empezando por Madrid, han ganado los partidarios de Carmen Chacón, de quien comentan “todavía no ha dicho la última palabra“.

La actual crisis es una crisis económica profunda, pero no es una crisis política. El PP ganó unas elecciones hace cinco meses por mayoría absoluta y está aprovechando este comienzo de legislatura para realizar las medidas más duras. Y seguirá. El PP no tiene horizonte electoral a la vista y confía en su hoja de ruta, que no es otra que estar en el segundo semestre de 2013 con otros datos económicos bien distintos. Creciendo económicamente y creando empleo. Con esa variable cuenta también el PSOE. No estamos en periodo electoral, quedan casi cuatro años por delante. Una oposición dura en este periodo puede que erosione al Gobierno pero también quema a la oposición.

El debate de los presupuestos

Esta semana se ha celebrado el primer gran debate de la legislatura, el debate de Prepuestos. Y Rubalcaba no ha dejado satisfechos a los suyos. Se desinfló, repitió argumentos, y lejos de mitigar las dudas sobre su liderazgo dejó una sensación frustrante. Rubalcaba no logró doblegar al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que no se ha caracterizado precisamente por ser de los más brillantes en su oratoria. Pero le bastó recordar a Rubalcaba su pasado: “usted no puede dar lecciones de ética o rigor económico a nadie“. Los detractores de Rubalcaba dentro del PSOE consideran que nuevamente perdió una oportunidad y que no está siendo capaz de rentabilizar los duros ajustes del Gobierno.

Bien es cierto que el secretario general de los socialistas no partía de una posición fácil. El día anterior Eurostat había desmontado la última gran mentira del Gobierno al que él perteneció hasta julio, la del déficit. Y ese será su hándicap. Si la líder de la oposición en este momento fuera Carmen Chacón, se le podrían achacar muchas cosas, pero sería mucho más difícil acusarle de no tener futuro, que es precisamente el problema que arrastrará Rubalcaba hasta el final de legislatura. El peso del pasado.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio