Menú Portada
Mensaje en una botella

El perdedor

Marzo 25, 2015

El perdedor siempre está solo. Cuando llega la hora de la derrota, las bandadas de los falsos aletean con más fuerza que las de los sinceros y se alejan con la misma rapidez con la que acudieron un día no muy lejano. Al perdedor, paradójicamente, le parece que ese día es lejano porque tiende a creer que ha pasado mucho tiempo. Pero realmente no es así: los falsos se desenmascaran en poco tiempo.

Siempre ocurre lo mismo. Da igual el escenario, da igual el oficio, da igual que sea en unas oposiciones o en unas elecciones. En las que acaban de celebrarse en Andalucía podemos comprobarlo. Perder es muy desagradecido porque nadie quiere hacerse selfis con un perdedor. El álbum de fotos luce mejor cuando exhibes retratos con ganadores.

Aceptar la derrota es doloroso, por mucho que creas estar entrenado. Saber salir a flote, plantar cara a la vida y tomar decisiones es indispensable para seguir adelante. Es comprensible que el perdedor necesite asimilar la derrota, sienta que su lucha no ha merecido la pena y piense en desentenderse de todo porque todo es oscuridad. Pero, incluso en la derrota, es preciso buscar la salida que te conduce a esa luz que finalmente te lleva a abandonar las tinieblas.

Un ganador honorable

Héctor cayó vapuleado por Aquiles ante las murallas de Troya, la ciudad que asediaban Aquiles y los griegos frente a la resistencia que oponían Héctor y los troyanos. Las embestidas del furioso hijo de Peleo provocaron que el hijo de Príamo acabara mordiendo el polvo de la derrota. Pero el perdedor cayó con honra y siempre fue recordado. Hay espacio en la memoria, por tanto, para el perdedor cuando cae después de una noble lucha.

Los ganadores escasean y los perdedores abundan. Las posibilidades de perder son mayores que las de ganar durante nuestra existencia. Pero pese a ello, debemos mantener la cabeza alta y pelear sin desmayo por aquéllo en lo que creemos. Sólo quien es capaz de levantarse tras la caída, demuestra que es digno de merecer la victoria. Sólo quien sabe encajar la derrota y aprovechar lo aprendido, es capaz de vencer algún día. Sólo quien es un perdedor decente, puede llegar a ser un ganador honorable.

Ser un perdedor no es deshonroso si te entregas en la lucha. Caer derrotado después de haber luchado por lo que consideras justo, te hace merecer la ocasión de volver a empezar. El lugar en el que vuelvas a empezar es cosa tuya. Puedes seguir donde estabas o buscar una nueva oportunidad. Todo el mundo merece una oportunidad. También los perdedores.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero