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Atando cabos

El peligroso ejercicio de menospreciar a la política

Octubre 10, 2012

Me sigo haciendo una pregunta. ¿Si no estuviéramos sumidos en una profunda crisis económica, con insufribles datos de desempleo, atacaríamos de forma tan vehemente a la clase política? ¿Si no estuviéramos en plena recesión, desaliento, casi depresión económica surgirían las ansias independentistas de algunos? ¿Si no se tuvieran que aplicar de forma “obligatoria” ajustes y recortes para cumplir el “sacrosanto” valor del déficit, despreciaríamos a los políticos de forma que lo estamos haciendo?
 
La respuesta es obvia. NO. El problema es puramente económico. Y la gestión de lo que llamamos clase política o gobernante está hundida porque está atada de pies y manos. Cierto es que la exigencia debe ser permanente y que la actitud y la falta de pedagogía, sobre todo de la clase gobernante, está distanciando peligrosamente a la sociedad, a la calle, de la clase dirigente. Según la última encuesta del CIS para casi el 30% de los españoles la principal preocupación es la clase política y los partidos políticos en general. Es una realidad. Pero no creo que sea, ni el origen de todos los problemas, ni por el hecho que desaparezcan los partidos desaparecerá la crisis. Lo vienen diciendo, a mi entender equivocadamente, los manifestantes en la calle: que se vayan, que dimitan los políticos, no nos representan. Vale, de acuerdo, ¿Y qué ponemos a cambio? ¿Cual es la sustitución al sistema de partidos? ¿La anarquía, el populismo, la dictadura?
 
Exigencia política
 
Lo peligroso de esta actitud es que se pone en duda el propio sistema. Como ya dijimos en su momento en esta misma sección, me resisto al tópico estúpido de sentenciar que la política no sirve para nada, o para muy poco. Que los políticos son todos iguales, o que son todos unos corruptos. O que solo participan en política aquellos que no tienen oficio o beneficio en otro sitio. Falso. Argumento absurdo propio de los que se conforman con analizar una realidad bastante peregrina. La política es amplia. En política hay de todo. Y afecta a todos. Política es desde la eficacia a la hora de recoger la basura del portal de tu casa, hasta la exhaustiva elaboración de unos Presupuestos Generales del Estado.
 
A los políticos hay que seguir exigiéndoles. A los políticos los elegimos o los echamos cada cuatro años. Pero si ponemos en cuestión el sistema estamos poniendo en entredicho una parte del sistema democrático que tanto esfuerzo y trabajo ha costado.
 
A este paso, en poco tiempo nadie querrá ser político. Una profesión totalmente desprestigiada, mal pagada (los diputados españoles son los que menos cobran de la UE), y sin futuro. Pero eso quizá sea tirar piedras contra nuestro propio tejado. A la política irán los mediocres, es decir, seremos gestionados por mediocres aún peores. Cargar contra la clase política no es la solución pero seguimos empeñados en practicar el arte de menospreciar a la política.
 
Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio