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¡Qué fuerte!

El Parlament Catalán aprueba el odio a España

Enero 24, 2013

El Gobierno catalán sigue en su empeño de realizar un referéndum para saber si la Comunidad quiere la independencia de España o no. El Parlament Catalán aprobó ayer una declaración de soberanía, apoyada por el 63% de los diputados de la cámara, en la que se declara a Cataluña “sujeto político y jurídico soberano”. Es un gran paso, el primer gran paso para que Cataluña pueda ejercer la autodeterminación. Pero este gran paso adelante para ellos puede convertirse en pasos de cangrejo también ya que es una manera de aislarse ante el resto del mundo. Aunque no va a ser tan fácil.

El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha declarado que el Gobierno hará cumplir la ley a Cataluña. El Gobierno estudiará ese texto aprobado y, con la ley en la mano, se verá si es legal o no. Mientras, los catalanes dicen que el Gobierno de España no puede impugnar el texto porque ellos tienen competencia para aprobar ese tipo de cosas. Y así, un sin fin de declaraciones de unos y de otros; los que se han enfadado porque el resultado no era el esperado y porque algunos que se esperaba que votaron a favor no lo han hecho, el cabreo de otros porque defienden la ilegalidad del documento, etc. El caso es que, sea legal o no, ellos van haciendo y el Gobierno central dejando hacer.

Asumir las consecuencias

Mientras tanto, por si acaso y con el temor en el cuerpo de que no consigan el resultado esperado en ese referéndum, los catalanes siguen tejiendo sus métodos para obtener el resultado esperado; realizar un censo nuevo para que puedan votar los críos de 16 años. Todo esto puede ser una bomba que les estalle en las manos o puede salirle bien. La verdad es que, van pasito a pasito y no pasa nada, así que, en cualquier momento podrían llegar a la meta. Pero supongo que tendrán que asumir las consecuencias de eso. El resto de españoles que nos sentimos orgullosos de serlo, independientemente de sentirnos orgullosos también de ser de nuestra comunidad autónoma, puede tomar medidas voluntarias contra ellos, cosa que comprobamos cuando llega la navidad con el consumo de cava catalán. Se hacen unas campañas para no consumirlo que, no se si lo notarán o no pero, desde luego, si llegaran a independizarse, lo notarían en todos sus productos y empresas. De hecho, el presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra, ha invitado a las empresas catalanas a acogerlas si así lo quisieran llegado el momento. 

Es incomprensible que, en una era de globalización, de abrir puertas en lugar de cerrarlas y de expansión, haya una comunidad que quiera encerrarse en si misma, en su lengua que sólo ellos entienden, encerrarse en su mundo para lamerse ellos solos sus heridas. El sentimiento patriótico de cada uno es personal y algo difícil de entender para los que no somos radicales. Ese asco que sienten hacia lo español y el desprecio con el que hablan de lo nuestro es insultante. Soberbia, prepotencia y rabia es lo que desprenden, les guste o no, estos que odian España y quieren la independencia. En sus palabras se ve y en su tono se nota. Esa chulería que les hace sentir superiores al resto de españoles pero que, en realidad, no les hace ser más que unos mediocres catetos e ignorantes. La independencia catalana no es más que un rechazo y un desprecio a España y a los españoles y este primer paso que se ha aprobado en el parlamento no es otra cosa que eso, la declaración escrita, firmada y aprobada del asco y el odio que nos tienen a los españoles. Pero, si así lo quieren, que así sea, eso si, puede pasarles factura y tendrán que atenerse a las consecuencias.  

Rosana Güiza Alcaide