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Mi Tribuna

El nuevo camarote de los Hermanos Marx

Febrero 22, 2016
rajoy cameron

Hace tiempo que no veo ‘Una noche en la ópera’, la genial película de los Hermanos Marx que contiene la famosa escena del camarote. Ya sea por sus enredos y las frases u ocurrencias, merece la pena sentarse de nuevo para disfrutar del talento y olvidar ‘La que se avecina’ que, por cierto, es otra serie de ficción que también invita a la sonrisa por su capacidad de trasladar lo convencional al esperpento. Pero digo ‘la que se avecina’ apelando al significado textual de la frase por todo lo que nos viene encima.

Esperpento. Eso es. El camarote de los Hermanos Marx bien podría llenarse de numerosas especies que adornan nuestra fauna en estos días en los que un tema capital como es la situación política en España se transforma en un espacio de mofas. Cuando Pablo Iglesias expone sus deseos de reunirse a toda costa con Pedro Sánchez desata la sonrisa al otro lado de los micrófonos. Y no es una broma, pero como estamos en el mercadeo parece que nos gusta alimentar la ligereza con que nos tomamos las cosas. Desde Rajoy, que susurra en Bruselas lo de las nuevas elecciones, a Rita, no Barberá, la otra, que ya no recuerda nada de su asalto erótico a la capilla de la Complutense, pasando por Teresa Rodríguez, aludiendo a que solo falta poner un piso a Sánchez para que acepte la propuesta chantajista de Gobierno que le hace Podemos.

El susurro a Cameron

Lo del susurro del presidente en funciones a Cameron y compañía es el retrato de la estrategia del Partido Popular. Estrategia o lo que sea porque ha quedado claro que lo único que busca el PP es consumir el tiempo y abonarse a una teórica convocatoria electoral que pudiera modificar sustancialmente lo que ocurrió el 20-D. Parece que nadie en las filas populares se ha parado a analizar la última encuesta del CIS. Salvo que la cocina de este estudio haya sido mayúscula, que puede ser, abonarse a unas nuevas elecciones es seguir negando la evidencia de las urnas. Y lo peor, mantener viva una expectativa de gobierno y de partido que ahora tiene muy poca credibilidad.

Otra cuestión es lo que pueda conseguir Pedro Sánchez en estas negociaciones de mercadillo con el tendero Pablo Iglesias gritando a los cuatro vientos sus ofertas de temporada. Cual verdulero, está jugando su particular partida porque, a diferencia del Partido Popular, Podemos sí cuenta con una estrategia definida. Mejor dicho, dos: puede entrar en el nuevo gobierno con la sensación y autoridad de asumir un control autoritario del mismo, o no le vendría mal estirar la situación porque, también a diferencia del PP y del resto, unas nuevas elecciones sí le benefician según todos los sondeos.

El PP no quiere renovarse

Pero habría que reparar en el inmovilismo del PP para intentar entender por qué se aferra a un pacto imposible a tres o, lo peor, qué sentido tiene exhibir a Mariano Rajoy como su apuesta cuando está claro que es un político con más pasado que futuro. Esa obcecación permanente está arrastrando al PP hacia una tierra de nadie que pone en peligro la viabilidad del partido a medio plazo porque no se aprecia ningún espíritu regenerativo ni mucho menos ganas de cambiar estructuras y personas.

Entonces, nos abocamos a un proceso de investidura incierto con el riesgo que supone encontrar el entendimiento en una alianza de izquierdas pero no porque sea de izquierdas, sino porque dentro estaría Podemos y creo que eso sí es un peligro nacional. Eso es lo que debe valorar Pedro Sánchez y el PSOE. Ambos se la juegan si se ponen en manos de unos populistas interpretativos con una enorme capacidad para cambiar la realidad y llevarse cualquier cosa a su terreno. Lo vimos en su momento con los escándalos de Monedero o la beca de Errejón, y ahora lo vemos con esta transformación de Rita, no Barberá, la otra, que ha perdido la memoria sobre su asalto a la capilla de la Complutense. No sabe, no contesta. No cabe mayor caradura. Estos son los que quieren construir una nueva España con el PSOE como pretexto. Los Hermanos Marx tendrían aquí material de sobra para llenar otro camarote.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68