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El mayordomo

El novio, su vestuario y el protocolo

Mayo 16, 2010

Muchas veces un sencillo traje azul marino es más apropiado que las horteradas que llenan los escaparates durante estas fechas


En breve empezaremos la época cuando más enlaces matrimoniales se celebran. Por ello, queremos esta semana empezar una breve saga de dos artículos que nos sirvan tanto para saber con qué opciones cuenta el novio como para profundizar en el atuendo que nosotros consideramos más apropiado para tal ocasión: el chaqué.

El que la novia es la indiscutible protagonista de ese día y que nosotros somos una mera comparsa es una realidad difícil de negar. No obstante, deberemos cuidar nuestro aspecto para estar a la altura tanto de ella como de tan importante evento.

 

A la hora de escoger qué vestiremos en tan importante fecha deberemos tener en cuenta en qué momento de la misma, día o noche, ocurrirá el enlace. Las bodas que tengan lugar antes de que caiga el sol o, en su caso, antes de las seis de la tarde (lo que primero ocurra) serán consideradas como de día. Después de este momento hablaremos siempre de noche y optaremos por el protocolo de evening clothes.

Esta distinción es importante porque el atuendo del novio no es el mismo para un momento u otro.  Durante la época preindustrial entre los caballeros existía la costumbre de mudarse de ropa al llegar a casa debido principalmente a que al ser el transporte utilizado los coches de caballos, la ropa al término de la jornada de trabajo desprendía un fuerte olor. Para evitar impregnar las dependencias de la casa con dicho hedor, los caballeros se vestían con el vestuario perteneciente a la categoría de evening clothes.
Opciones correctas según la formalidad del evento
 
El novio, atendiendo al grado de formalidad que quiera imprimir a tal evento, cuenta con tres posibilidades:

1-
Vestir de chaqué. Esta es la opción siempre más adecuada y a la que por importancia dedicaremos nuestro segundo capítulo. Sólo indicar que aunque éste no se creó pensando en el novio, el chaqué es el atuendo idóneo para los actos que se celebran de día y que requieran de gran formalidad. Debido a dicha formalidad, el chaqué es frecuente también en recepciones oficiales, diplomáticas, balls, etc. Si la boda fuera de noche el protocolo más estricto nos exige vestir de frac.

2-
Decantarnos por un stroller (media-etiqueta). Al igual que el chaqué, se caracteriza por el uso del chaleco y el emblemático pantalón gris a rayas. La diferencia principal, que no la única, entre uno y otro radica en que el corte de la levita en el stroller es sensiblemente más corto.
 
La chaqueta del stroller tiene gran parecido a la de cualquier traje de dos piezas con la particularidad de que las puntas de las solapas terminan en forma puntiaguda.
 
Es una opción más informal que el chaqué, y su vestimenta es adecuada cuando o bien los testigos se resistan al uso del chaqué o bien cuando la novia vista de manera algo más desenfadada.

3-
Si no nos convence ninguna de las anteriores opciones siempre podremos optar por un elegante traje sencillo.
 
Un cuidado traje normal nos permitirá además de asistir muy decentemente a tan importante celebración, vestirlo en otras muchas ocasiones con el consecuente ahorro que ello llevará consigo.
 
Si la boda es de día podremos vestir desde el clásico azul marino hasta un gris oxford. Si por el contrario, la celebración tuviera lugar a la noche o, como hemos dicho, después de las seis de la tarde, deberemos optar siempre por un azul noche.
 
Si no queremos pasar por el largo (pero apasionante) proceso de confeccionárnoslo a medida, siempre resulta mejor comprarnos dicho traje pero en su versión de chaqueta cruzada.
 
Es cuanto menos preocupante observar como los novios se decantan cada día más por atuendos más próximos a un disfraz que a un traje para tan significativa ceremonia. Hoy es frecuente encontrar a novios que visten desde horribles trajes negros hasta trajes blancos ibicencos. No son pocos los capaces de mezclar una levita negra brillante con una corbata naranja o una camisa blanca gorgorán con zapatos con adornos en metal.
 
Si bien no se trata de vestir en nuestra boda como lo haríamos en un día corriente en la oficina, no debemos olvidar que una boda es un acto formal donde solo los cortes clásicos tienen cabida.

¿Cuáles son los complementos más indicados?
 
La corbata deberá ser lisa, o en su defecto con algún pequeño adorno, de colores discretos y que combine con nuestro traje. El chaleco, algo muy elegante y recomendable, debe ser del mismo tejido que el traje y si nos hemos decantado por un traje corriente, el chaleco deberá ser también del mismo color del traje.
Calcetines del mismo tono que el pantalón; camisa blanca o azul clara, lisa o a rayas, sin bordados ni encajes y nunca de cuadros; gemelos combinados con la corbata; pañuelo de bolsillo combinado con la corbata pero nunca idéntico a la misma; tirantes; zapatos negros, de cordones y tipo oxford, etc., son la perfecta combinación para imprimir el toque de elegancia requerido para ese día tan especial. 

Opciones totalmente prohibidas
 

Cada día es más frecuente encontrar a novios e invitados vistiendo esmoquin. Por más que se esté extendiendo su uso, no podemos olvidar que el esmoquin es un traje de fiesta y no de ceremonia; y una boda siempre es una ceremonia. El colmo de los despropósitos y falta de gusto es vestir en una boda una white tie (esmoquin de pajarita blanca).
 
Los trajes diplomáticos tampoco son correctos de vestir en una boda, se sea el novio o un invitado. Estos trajes son el referente del mundo de los negocios y, en principio, una boda no debería ser ningún “negocio”.
 
Esperando que estas notas nos ayuden a todos a distinguir cuando un novio va vestido correctamente, debemos recordar que si bien el chaqué sigue siendo la mejor opción para el novio, también un sencillo traje azul marino cruzado, vestido y complementado conforme los cánones clásicos es una opción perfectamente admisible.

Jeeves