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El mayordomo

El MFNO o por qué las palabras Fashion y España no se llevan bien

Septiembre 11, 2011

No deja de ser sorprende observar como en nuestro país lo más fashion entre los caballeros es vestir pantalones vaqueros azules acompañados, en el mejor de los casos, de una sencilla camisa


La semana pasada se celebró la conocida como Madrid Fashion´s Night Out. Durante la noche del miércoles tiendas de moda, joyerías, galerías de arte etc. alargaban su horario de apertura para dar la bienvenida a sus clientes y amigos y obsequiarles con algún detalle o compartir con ellos una copa de champagne. 

Como el propio nombre de la cita anunciaba se trataba sencillamente de celebrar la noche fashion de Madrid sacando del armario las prendas más vanguardistas que llenaran de glamour la noche de Vogue de la capital. 

El absurdo de las modas 

Decía Oscar Wilde que la moda es una forma de fealdad tan intolerable que es necesario cambiarla cada seis meses. A pesar de los años que han pasado desde que se acuñó esta ya histórica cita, sigue hoy tan vigente como entonces. 

Siempre he mantenido que si no vamos a ser capaces de mostrar de forma orgullosa una foto donde aparezcamos vistiendo un determinado atuendo pasados solo unos años mejor optar por otro menos innovador. 

Si los amigos de nuestros hijos cuando vengan a casa sueltan una carcajada viéndonos en una foto de juventud con pantalones pitillos dos tallas cortos, con unas enormes gafas de pasta de color rojo o unas zapatillas con tachuelas, sin lugar a dudas no habremos acertado en nuestra elección. Y eso a pesar del gran esfuerzo que seguro hicimos explicándoles que esas zapatillas de las que ahora se mofan las fabricó un tal Christian Louboutin que en el tiempo en el que nos hicieron la foto era considerado todo un gurú de la moda. 

Las marcas en su afán de mantener la esta industria de la moda se empeñan en sacar colecciones todos los años y en convencernos de que cada temporada hay que llevar algo diferente. Son tantas las tendencias que nos invaden que no deja de sorprender cómo cada X años lo que estaba de moda diez años antes vuelve a estarlo después. 

Esto lo hemos visto con los pantalones que mostraban los calcetines, con sus bocas estrechas, con las corbatas chatas, con los conocidos como plumíferos o con complementos como las gafas de sol tipo aviador. 

A pesar de que hoy haríamos bien de romper con las normas más extendidas sobre vestimenta masculina, tampoco es necesario excederse y sí, por el contrario, buscar cierta cordura en la elección hasta del atuendo más revolucionario. 

España y Moda; dos palabras cada día más antagónicas 

Hay palabras que con su uso generalizado la Academia de la Lengua Española decide incorporarlas a su diccionario; incluso si esa palabra fue acuñada en sus orígenes en una lengua diferente a la de Cervantes. Sin embargo, y a pesar del uso generalizado que se hace en nuestro país de la palabra “fashion”, sus Miembros con gran acierto siguen sin considerar que dicha palabra forme parte de nuestro día a día como para que pase a engrosar nuestro diccionario. 

He tenido la suerte de poder disfrutar y también durante algunos momentos de sufrir ante el absurdo de ciertos “looks” extremos, la misma noche en Milán y en Londres y he de admitir que a pesar de contar todas ellas con nombres idénticos, exceptuando el de la ciudad anfitrión, lo que se ve en ellas y en la nuestra nada tiene que ver. 

Si bien las chicas y señoras españolas superan en belleza, que no en estilo, a las milanesas e inglesas, los jóvenes y señores españoles en lo referente al vestir en esa noche tan señalada solo tienen en común con sus homólogos europeos la idea de cubrirse el cuerpo antes de salir de casa. 

Hay que admitir que esta cita cada año es más popular y a tenor de lo que hemos podido ver en esta última edición dicha popularidad no hará otra cosa sino aumentar. La conocida como la milla de oro de la capital estaba tan concurrida que en ciertos puntos se hacía difícil incluso caminar. No obstante, en este caso, sí podemos afirmar sin temor a equivocarnos que las palabras cantidad y calidad no estaban sino solo reñidas. 

Si como acabamos de apuntar muchas de las asistentes allí presentes entendieron perfectamente el sentido del eslogan de la noche y dejaron muy alto el estilo español, la representación masculina dejó mucho que desear. 

Cuando la popularidad de una fiesta se convierte en su verdugo

Si, por ejemplo, en Milán son las chaquetas cruzadas junto a las pajaritas y los más variados pañuelos de bolsillo los protagonistas de la noche, en España, los vaqueros azules más corrientes junto a las camisetas o, en el mejor de los casos, las camisas, son las estrellas de tan señalada cita. 

A esto hay que sumar el hecho de que la moda en nuestro país no despierta interés alguno entre la mayoría de los caballeros. Si en Via della Spiga o en Via Montenapoleone durante la noche Vogue del año se dan cita principalmente caballeros relacionados con este mundo o al menos con inquietudes sobre el mismo, nuestra calle Serrano u Ortega y Gasset se llenan de curiosos, paseantes o jóvenes que responden a la llamada de “vámonos de juerga” preparados para hacer el último gran botellón del verano. 

El haber querido llevar esta noche a todo tipo de público no ha hecho otra cosa que desvirtuar el sentido del evento. Cuando las cosas terminan masificándose y siendo atractivas tanto a propios como a extraños acaban perdiendo su atractivo y alejando al público objetivo y con verdadero interés en la idea originaria. 

Seamos realistas y admitámoslo. Cada país tiene algo por lo que destaca; y el nuestro tiene francamente múltiples cosas. Sin embargo, y a pesar del interés y el esfuerzo de mucha gente, la moda no es uno de ellos. 

Y si no están de acuerdo conmigo no se pierdan las creaciones con las que nos dejarán atónitos nuestros diseñadores en esa seudo pasarela internacional conocida como Pasarela Cibeles que se celebrará en unos días. 

Jeeves 

elmayordomo@extraconfidencail.com 

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