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No me moverán

El mercado laboral español: 2000-2010

Diciembre 27, 2010

La ponencia económica presentada en el PP en su Congreso del año 2000, se titulaba “Hacia la sociedad del pleno empleo y de las oportunidades”; planteaba un ambicioso objetivo: alcanzar el pleno empleo a finales de la década. Lo mismo afirmó Rodríguez Zapatero como candidato a su segunda legislatura. España pretendía convertirse en un país donde todo ciudadano que quisiera trabajar podría lograr una colocación. Acabamos la década con el titular del The Economist: “Las colas en las oficinas españolas de desempleo nunca habían sido tan largas“, ya que el desempleo “se acerca a una terrible cifra histórica“.

 ¿Qué ha pasado? ¿Podemos echar la culpa al gobierno? ¿A los sindicatos? ¿A la patronal?…., la palabra mágica que hace invisible al culpable como si de la capa de Harry Potter se tratara, todos la llaman: crisis. A ella se aferran unos y otros para quedar exentos de polvo y paja. La crisis ha sido global; pero, la comparación a nivel mundial es escalofriante. Duplicamos la media de desempleo de la Unión Europea, y según datos de Bloomberg España, junto con Sudáfrica, ostentarían la segunda y primera posición en tasas de paro respectivamente.

Al analizar ésta década encontramos claves para nuestro país y nuestro mercado laboral: cambios de gobierno; sucesivas reformas laborales;…y un sorprendente cambio de tendencia en 2007/2008.

España ¿iba bien, o sólo lo parecía? Está claro, a la vista de los datos, que la crisis ha sido el detonante, pero la duda es si se han manejado correctamente nuestro mercado laboral en la época de bonanza económica. Cinco reformas o cambios de regulación laboral dan la impresión de una preocupación latente: siempre perseguidos por la sombra de un mercado laboral excesivamente rígido, intocable para algunos, y constantemente criticado como asfixiante por otros, principalmente empresarios, actores claves para la generación de riqueza y empleo en nuestro país. Cuando el gobierno de José María Aznar, en el 2001 promovió su reforma laboral, el tema más candente era el 31,6% de contratación temporal, frente al 13,8% de la UE; entre los jóvenes la cifra de temporalidad se elevaba al 73,1% en España y al 36,6% en la UE.

 La contratación temporal afectaba a un tercio de la población asalariada. La reforma recogió medidas para frenar su uso y promovió la contratación fija a tiempo parcial. En 2006, el objetivo del gobierno de Zapatero fue en la misma línea. Se pretendía compatibilizar flexibilidad y empleo estable, limitando la temporalidad abusiva. La principal medida de este acuerdo consistió en limitar el encadenamiento abusivo de contratos temporales. Cándido Méndez, líder de UGT, resaltó el vínculo entre este pacto y el modelo productivo. Méndez mencionó a los jóvenes como principales destinatarios (el 55% seguían siendo temporales).

El 8 de agosto de 2007 la Reserva Federal Americana inyectó 100.000 millones de dólares para garantizar la liquidez del sistema; fue el inicio de la mayor crisis financiera tras la Gran Depresión. Tras muchas especulaciones sobre si la crisis llegaría o no a España, nuestro país en pleno “boom inmobiliario” ha sido uno de los más afectados por las restricciones de liquidez derivadas de la desconfianza de los mercados financieros.

España en Diciembre de 2007  registraba la tasa de temporalidad laboral más alta de toda Europa que afectaba al 30%, principalmente empleos de baja calificación, frente al 17% de media de la Unión Europa. Tasa de temporalidad que se disparaba entre inmigrantes, llegando al 44%. Con la crisis, comienza,  sobre todo en determinados sectores, la desaparición de los contratos temporales y el retorno, aún escaso, de inmigrantes. España es el epicentro del impacto que la recesión ha causado en el empleo en los países desarrollados. ¿Qué empleos se han destruido en España?: sectores como la construcción poco productivos y con alta temporalidad. Hay voces que proclaman que la baja productividad está asociada a la dualidad laboral que caracteriza el mercado de trabajo español. La gráfica muestra la evolución del % parados y trabajadores con contratos temporales.

Por tanto, que este año 4.5 millones de parados se tomen uvas, un poco amargas, al son de las campanadas de fin de año no debería sorprender; no es solamente “el fantasma de la crisis” sino una realidad que se ha ido gestando por la precariedad histórica de nuestro empleo. Las débiles reformas del actual gobierno ya no acabarán con el empleo temporal porque ya está destruido o se está convirtiendo en economía sumergida que nos permite cual país tercermundista disfrutar de una cierta paz social.

Lourdes Susaeta es Investigadora del IRCO-IESE. J. R. Pin Arboledas es Profesor del IESE, Director del Executive MBA Madrid