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Mensaje en una botella

El marxismo vuelve al PSOE

Febrero 18, 2015

El actor Morgan Freeman ha sido identificado con Nelson Mandela desde que en el año 2009 se estrenó la película Invictus. El filme, dirigido por Clint Eastwood, narra cómo Mandela llega a la presidencia de Sudáfrica después de salir de la cárcel y cómo consigue la abolición del apartheid en su país. La película recrea la celebración del Mundial de Rugby de 1995, que Madiba utiliza para la reconciliación entre la mayoría negra y la minoría blanca.

El término latino invictus dio lugar al castellano invicto. Su significado, según la Real Academia Española, es “nunca vencido, siempre victorioso”. Llevado por su afán de victoria, el hasta la semana pasada líder del PSM decidió en abril de 2011 que su partido instalara un cartel en la fachada de su sede con la leyenda: “Tomás Gómez. Invictus. A su lado todo es posible. Próximamente en el Gobierno de Madrid”. Dos días después de colgar el cartel, el PSM lo retiraba porque vulneraba la normativa municipal. Un mes después, los socialistas madrileños cosechaban el peor resultado de su historia en unas elecciones autonómicas.

Cuatro años después, otra vez en los meses previos a unas elecciones autonómicas, Tomás Gómez ha vuelto a caerse del cartel. Pero esta vez es para siempre. Los socialistas madrileños tienen problemas de cartelería: no acaban de encontrar su cartel electoral, que es como se define en política al candidato a unos comicios. El PSM no atina con el cartel adecuado desde que perdió la Comunidad de Madrid en 1995, cuando Alberto Ruiz-Gallardón ganó a Joaquín Leguina. El PP ha ganado desde entonces todas las elecciones autonómicas madrileñas.

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ha fulminado a Tomás Gómez con el rayo de su poder. Porque quien manda en el partido, según ha recordado su escudero César Luena, es Pedro Sánchez. El ordeno y mando se abre paso entre las cavilaciones que siempre suscita cualquier debate democrático. Los debates democráticos están muy bien, pero hay mucha prisa, casi tanta prisa como en el anuncio de la abuela de la fabada. Y las prisas han llevado a Pedro Sánchez a hacerse un sombrero con los debates. Ni debates ni leches. Aquí manda él.

La boca de este lobo

El líder del PSOE ha vuelto a dejar a los socialistas madrileños sin cartel, aunque va a ser sólo hasta este fin de semana. Entre el sábado y el domingo conoceremos quién va a ser el candidato del PSM a la presidencia de la Comunidad de Madrid. O sea, que entre el sábado y el domingo, nos confirmarán que Ángel Gabilondo va a ser el candidato socialista en las autonómicas del 24 de mayo.

El PSOE celebró en septiembre de 1979 un congreso extraordinario en el que Felipe González fue elegido secretario general del partido después de lograr que los socialistas aceptaran abandonar el marxismo como ideología y sustituirlo por el socialismo democrático. Tres años después de aquel congreso, el PSOE ganaba las elecciones generales con el mayor número de escaños de la historia de la Democracia contemporánea: 202 de los 350 asientos de la cámara baja. Ahora, 36 años después de aquel congreso extraordinario de los socialistas, el marxismo vuelve al PSOE.

Vuelve el marxismo, pero el de Groucho Marx, el de los principios cambiantes: “Estos son mis principios; pero si no le gustan, tengo otros”. Pedro Sánchez se aferra al marxismo para desalojar al candidato socialista a la presidencia madrileña: “Éste es mi candidato; pero si no me gusta, tengo otro”. Y como no le gusta, ya tiene otro. Ángel Gabilondo va a ser el primer candidato marxista del PSOE en la Comunidad de Madrid, sin tener siquiera carné del partido. Con este panorama, me hago la misma pregunta que se ha hecho públicamente su hermano, Iñaki Gabilondo: “¿Qué persona inteligente querría meter la cabeza en la boca de este lobo?” 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero