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Los puntos cardinales

El mapa que quema las manos de Barack Obama

Febrero 7, 2012

Hay una tradición no escrita según la cual los presidentes de Estados Unidos, en el año en el que concluyen el mandato, despliegan el mapa de Oriente Medio sobre su mesa del Despacho Oval. Hasta ahora lo venían extendiendo decididos a impulsar la paz entre palestinos e israelíes. Sin embargo, en esta ocasión Barack Obama tiene que ampliar el perímetro. A él le ha correspondido hacer buena esa frase tan recurrente en la prensa con la que solemos referirnos a “la zona más complicada del planeta”.

En estos tres años desde que juró el cargo, Obama se ha cubierto de canas, una consecuencia lógica al ocupar el puesto más importante del planeta, con sus grandezas y sus miserias. Pero lo que quizá no imaginó al poner su mano sobre la Constitución era que, mientras librase una guerra a brazo partido contra la crisis económica y contra los enemigos domésticos republicanos, su principal aliado en esa región, -Israel-, le iba a quitar horas de sueño, gobernado por un Benjamin Netanyahu con el que no ha tenido ninguna sintonía.

Sospechas de ataque contra Irán

Para la inteligencia norteamericana existe algo más que una muy fundada sospecha de que las fuerzas de defensa israelíes se estén preparando para lanzar un ataque quirúrgico contra complejos nucleares de Irán, sin agotar hasta el límite las vía diplomática y de las sanciones por las que apuesta la Administración demócrata. Irán tiene en Siria a su principal socio en la región y la situación de este país enfrascado en una guerra civil ha servido para poner de relieve que ha llegado la hora, de una vez por todas, de que la tan cacareada reforma de Naciones Unidas se aborde sin temores ni dobleces.

Hace sólo unas horas, en el vetusto rascacielos de Nueva York, China y Rusia ejercían una prerrogativa de veto obsoleta, quizá acorde con los tiempos de Yalta o de San Francisco pero absolutamente inaceptable en el mundo actual. Ese mismo reglamento de la organización es, por cierto, el que permite que la delegación norteamericana en la ONU haya vetado a su vez cualquier iniciativa contraria a Israel a lo largo de los años.

Tras el pronunciamiento de Pekín y Moscú para tumbar el borrador de resolución amparado en el informe de la Liga Árabe, Washington busca aliados para desalojar del poder a Bashar El Assad, en cuya costa, por cierto, se encuentra la única base rusa en el Mediterráneo, la de Tartus. El denominado Ejército de Siria Libre ha amenazado con atacar intereses rusos, al tiempo que nos aproximamos a la Elecciones Presidenciales del próximo mes de marzo en las que Vlamimir Putin se perfila como claro favorito, un hombre educado en los esquemas de la tensión y la guerra fría.

Añadamos a la explosiva ensaladera que la capacidad nuclear iraní ha sido desarrollada en buena medida gracias al Kremlin. Y no olvidemos tampoco que el padre de la bomba atómica paquistaní, Abdel Qadeer Khan, instruyó a los técnicos de Teherán. Si a ello le sumamos el frente afgano, por el Este, y un más que previsible levantamiento de Hizbullah en Líbano y Hamas en Gaza por el Oeste, el mapa del corazón de Asia Central corre el riesgo de calcinar la mesa de caoba del presidente.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.