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Entre alfileres

El luto y el color negro

Noviembre 25, 2014

Dicen las buenas costumbres que cuando alguien muere hay que presentarle respeto, consideración y cortesía. Pero, ¿cómo transmitir esos sentimientos? Muy sencillo, el mundo occidental en general y España en particular presenta sus respetos al muerto y a la familia vistiéndose de negro tanto en el velatorio, como en el funeral o en el entierro. El negro pasa de la elegancia a la tristeza en un abrir y cerrar de ojos.


¿Por qué nos vestimos de negro? El origen no parece estar muy claro. Hay opiniones para todos los gustos. Parece ser, cuentan algunos, que hace muchos años se enterraba a los muertos de noche. El difunto aprovechaba el tiempo en el que se encontraba de cuerpo presente para buscar cobijo en otro body; de ahí que el entierro se oficiara por la noche y la gente se vistiera de negro para ocultarse. El espíritu, pensaban ellos, les confundiría con la oscuridad y buscaría cobijo en otros lares.

Tanto monta, monta tanto

En 1497, los Reyes Católicos, tras la muerte del Príncipe Juan, promulgan la “Pragmática de Luto y Cera” donde se explicaba que la indumentaria debía de ser del color que todos asociamos con el miedo y lo oscuro, el negro, y quedaban, además, medidos los actos de dolor y desaparecidas las plañideras. Sí se le exigían lágrimas proporcionadas y no exageradas a la viuda, quien debía pasar un año encerrada en una habitación tapizada de negro y otro con tapices algo más claros y sin ver un rayo de sol.

Felipe V, en 1792, suavizó la medida: se limitaba el color negro al interior de la vivienda y la duración a 6 meses. Ya los romanos usaron el negro para reflejar su dolor. Las mujeres estaban obligadas a llevar unos vestidos de ese color llamados lugubrias. Poco tiempo después, y hasta el siglo XV, el luto vino marcado por el color blanco.

Limpi@, afeitado, sin móvil (o por lo menos sin sonido), con trajes oscuros y corbata ellos y falda o pantalón también oscuro ellas. Nada de escotes, minifaldas, shorts, chanclas, plataformas o gorras tipo béisbol. Sobrio y sin excesivas joyas. RIP.

Por Garbo