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Atando cabos

El lío de Rajoy

Septiembre 16, 2012

La sensación interna, en el Gobierno y el PP, que dejó la última entrevista en TVE de Mariano Rajoy fue agridulce. Hubo felicitaciones y aplausos a las explicaciones del Presidente, pero también hubo y sigue habiendo un profundo lamento en el que coinciden todos: ¿Por qué no lo hace más? ¿Por qué no da más explicaciones? ¿Por qué sigue siendo tan remiso a las entrevistas en profundidad? Son muchos los que piensan que, a pesar de que todo sean malas noticias para los ciudadanos, las cosas no se están explicando bien. Lo reconoció el propio Mariano Rajoy en esa entrevista aunque luego pasó inexplicablemente inadvertido: “quizá no nos hayamos explicado lo suficiente“. El Presidente hizo autocrítica sobre la comunicación del Gobierno.

Es una realidad. Y cuanto más tarde el Ejecutivo en darse cuenta, los resultados serán mucho peores. Cierto es, que a este Presidente y a estos ministros le ha tocado el peor momento de los últimos treinta años. Cierto es, que no es lo mismo aparecer en los medios de comunicación anunciando grandes proyectos de inversión, o cortando cintas de poderosas infraestructuras, que anunciado ajustes, recortes o reformas. Pero contar como estas “bailando con las más fea” y contarlo bien y muchas veces, es tan importante o más que lo otro.

Los ministros gastan energía en matizarse entre ellos mismos

El Gobierno en este momento, y esto lo tiene asumido Mariano Rajoy, no está para recibir aplausos, sino para encajar duras críticas. Las críticas hay que encajarlas, pero la acción de Gobierno hay que explicarla. Ocurre que un ministro dice algo y luego tiene que llegar otro para matizar las palabras del anterior. Y más tarde esperar hasta el viernes para que la vicepresidenta pueda matizar a uno y a otro. Esta misma semana el ministro de Economía se despachaba con unas declaraciones que por falta de explicación y comunicación interna desencadenaron una serie de malentendidos nefastos para el Gobierno. Desde Chipre, Luis de Guindos anunciaba nuevos ajustes y reformas en España para finales de septiembre. Rápidamente, y por falta de explicaciones, todo el mundo se temió lo peor. Desde el ministerio de Hacienda no daban crédito que una buena noticia que se había producido el día anterior (el cumplimiento temporal del déficit de las CCAA) le durara menos de 24 horas. Tuvo que ser la vicepresidenta, desde la mesa del Consejo de Ministros, la que explicara a qué se refería de Guindos. Presentar un balance de reformas, las presentadas y las que están en trámite, como resumen de actividad reformista del Gobierno. Pero el mal estaba hecho. Y el Gobierno gasta mucha energía en matizarse a si mismo precisamente por no saber explicarse. Y nunca mejor dicho “energía“, porque ahí quedará el culebrón de la “sogatira” a la que han estado abonados el ministro de Industria, José Manuel Soria, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Con todo, Mariano Rajoy está muy al principio de la legislatura, y tiene un mandato y un respaldo “absoluto” de los ciudadanos. La hoja de ruta la tiene clara. Reformas y ajustes para sentar las bases de la recuperación económica. Lamento y crujir de dientes, al menos, hasta final de 2013. Y a partir de ahí una acción de Gobierno mucho más gratificante. Pero por el camino dejará mucho. Y existen otros aspectos de la acción de la acción de Gobierno que Rajoy está dirigiendo como cuando, sólo, era presidente del PP. Lo de acumular problemas que consideras pequeños pensando que el tiempo lo solucionará. Esto también forma parte del “lío” de Rajoy.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio