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¡Qué fuerte!

El león come gamba está de moda

Abril 16, 2015

Partiendo de la base de que nadie es perfecto y de que tampoco nadie es mejor que nadie, la historia de "El león come gamba" de Master Chef es increíble. Habrá gente que todavía no se crea la chapuza de plato que presentó, -con todo cariño y seguridad en sí mismo-, Alberto, el valenciano estudiante de medicina de 18 años que ha colgado la bata blanca para intentar dedicarse al delantal del mismo color.


Ahora, después de todo lo que ha pasado, puede que le haya cogido cierta manía al colorcito y no vuelva a enfundarse jamás ni en una cosa ni en la otra.

No sé cómo anda el sector médico pero desde luego, el de los fogones está hasta arriba. Salen cocineros de debajo de las piedras. Cualquiera se pone la etiqueta de cocinillas pero, para ser bueno y destacar, se tienen que dar una serie de condiciones planetarias alineadas casi imposibles. Ni si quiera un concurso líder de audiencia que ha puesto de moda los programas de este tipo ha hecho de sus ganadores cocineros de prestigio. ¿Donde están los ganadores? ¿Han montado un restaurante? Quizás estén en la cocina de algún local famoso pero nada sabemos de ellos.

Hay una cosa llamada “espectáculo” y otra más importante llamada humildad y educación

Es lo que suele pasar en estos concursos, que los que ganan no destacan o no tienen suerte y luego son otros los que triunfan de otra manera. Pasó en Operación Triunfo. A los ganadores se los tragó la tierra y han triunfado los justos. Los de La Voz ni se sabe quienes son, lo mismo que los de los talent show. Famosos durante una temporada y después, vuelta a su vida normal. Alberto, el pobre crío, -porque con 18 años es un chiquillo-, pensó que sorprendería con algo divertido y original pero al jurado de dioses no le hizo ninguna gracia.

Hay una cosa llamada “espectáculo”, pero hay otra mas importante llamada humildad y educación, justo lo que no tuvieron los tres que se creen del Olimpo y fueron despiadados, groseros, maleducados y crueles con un concursante que creyó hacer las cosas bien. Seguro que los tres “Dioses” también cocieron por primera vez una patata y la sacaron antes de tiempo o seguro que fueron a pasar un huevo por agua y, o se les coció o no llegaron. Pero ahora van de divos y quizás, por exigencias del guión, les mola humillar a un pobre chaval y ridiculizarlo delante de un país. Por muy cutre y malo que fuera “El león come gamba“, nadie tiene derecho a humillar y maltratar a nadie y todo se puede decir de manera educada. Alberto está pasando unos días malos. A ver si la detención de Rodrigo Rato hace que le dejen tranquilo en las redes sociales y pueda retomar su vida normal.  Quizás hoy Alberto no lo sepa, pero puede que esto le haya servido para que alguien crea en él y le de otra oportunidad para triunfar y así un día poder decirles al trio de Dioses, “¿os acordáis de mi? Pues soy el de El león come gamba“.

Rosana Güiza