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¡Qué fuerte!

El legado del Gobierno de ZP

Diciembre 1, 2011

Este Gobierno que se va, no podía hacerlo de otra manera que no fuera dando la nota. Hay cosas importantes que solucionar, problemas imposibles que afrontar e historias interminables que superar, pero ellos, en lugar de dedicar sus últimas horas a hacer algo productivo, se han embarcado en dos historias inverosímiles e increíbles dignas del cuento más absurdo. La primera es el traslado de los restos de Franco. No hay nadie en España que se acuerde y saque más a Franco a pasear que los de izquierdas. Que si películas de la guerra, que si la tumba de Lorca y ahora, con Franco y el Valle de los Caídos.

No hay otro apelativo mejor para estos personajes que el de “profanadores de tumbas” porque si no, no se entendería este gusto tétrico por remover los huesos, o lo que quede de ellos, de personas difuntas. Éstos todavía no se han enterado de que en aquella guerra murieron personas de los dos bandos y de que los dos sufrieron y no se han enterado de que lo que tendrían que hacer sería dejar a los muertos descansar en paz y pasar página de una vez porque a los que no hemos vivido esa guerra ni esa dictadura lo único que nos importa sobre eso es la parte histórica, por saber lo que pasó, nada más. Sobre todo por esto, también porque a los muertos hay que dejarlos en paz, a todos, y porque estando la cosa como está, se trataría de un gasto inmenso e innecesario a la vez.

Igualdad de género hasta en las películas

Exactamente lo mismo pasa con la nueva y brillante idea que se le ha ocurrido a las mujeres del Ministerio de Cultura e Igualdad. González-Sinde y Pajín han tenido la genial idea, junto al Instituto de la Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA),  de dejarnos un maravilloso legado antes de marcharse. Han pensado en qué inutilidad podrían gastarse algún dinero y no se les ha ocurrido otra cosa que crear una nueva clasificación de películas para fomentar la igualdad de género. Esta iniciativa que, evidentemente es pionera en España y es inédita en el ámbito internacional -porque quién se va a gastar dinero en esta chorrada-, denomina a la nueva categoría como “Especialmente recomendado para la igualdad de género”.

Pretenden que se revisen todas las películas que lleguen a sus manos y ponerles la etiqueta de si es favorable o no para la igualdad de género. Para llegar a esta conclusión habrá que pagar a una serie de expertos en materia de igualdad que, según lo que ellos decidan, esa película será “Especialmente recomendada para la igualdad de género” o no. Hasta hoy hemos sido capaces de vivir sin esta clasificación y no nos ha supuesto ningún trauma ver una película en la que se maltrata o humilla a una mujer y no hemos necesitado a un experto para saber que eso está mal y que era maltrato. En definitiva, que hasta el último momento tenían que cagarla y dar la nota de alguna manera para hacerse notar y para demostrar que son más guays que nadie. Sinceramente, sería mucho más provechoso que emplearan ese dinero en ayudar a esas mujeres maltratadas que, a veces, no son capaces de abandonar y denunciar porque no tienen dinero para dar el primer paso que las pueda llevar hacia una nueva vida. Si la lógica funcionara en las cabezas de algunas sería todo mucho más sencillo.

Rosana Güiza